lunes, 15 de mayo de 2017

mi mundo

mi mundo










































































    1. Aunque a la mayoría de nosotros nos
      importa bien poco por qué somos homosexuales (los somos y punto), lo cierto es
      que se trata de una cuestión muy interesante desde el punto de vista científico
      y que, además, tiene mucha trascendencia en el nivel jurídico-político. De
      hecho, en estos momentos en los que se discute en tantas Cortes y Parlamentos
      sobre el matrimonio igualitario, los debates sobre lo innato o adquirido (o elegido)
      de la homosexualidad están en todos los medios y redes sociales haciéndose uso,
      en algunos casos, de materiales completamente sesgados. El artículo de este mes
      trata de ofrecer una visión clara del porqué de la homosexualidad masculina.
      ¿Necesitamos
      definirnos?
      A menudo me preguntan si es tan necesario definirse (o
      “etiquetarse”) y yo contesto que, desde el punto de vista de los derechos
      humanos o civiles no es importante en absoluto: todos somos iguales sin discusión.
      Pero no es así desde el punto de vista de la psicología. Ya hace décadas que
      Maslow (1943) estableció su famosa jerarquía de necesidades y, en la cúspide de
      la pirámide que describen, situó la necesidad de “self-actualization” que
      definía como “el deseo de ser cada vez
      más lo que uno es, para convertirse en todo en lo que uno es capaz de
      convertirse
      ” y que resumía en una de esas citas para la historia de la
      psicología: “lo que un hombre puede ser,
      tiene que ser
      ”.
      Las necesidades no satisfechas, según este autor, alteran
      el comportamiento de las personas y, así, una necesidad no resuelta de “autoactualización”,
      podía desencadenar fácilmente problemáticas como depresiones o alienación. Por
      tanto y por más que eso de “todos somos personas” sea una hermosa filosofía de
      vida y un bonito modo de mirar a los demás (que también comparto), a niveles
      psicoemocionales, para sentirnos desarrollados como seres humanos, necesitamos
      poder llegar a ser lo que verdaderamente somos… ¿y cómo pretendes hacerlo sin
      saber quién eres, sin definir quién eres? Para tomar las riendas del propio
      destino, para comenzar a realizarse, uno necesita saber quién es. Porque sólo
      sabiendo quién eres podrás saber cuál es tu propio camino... y recorrerlo. Poder
      definirte como homosexual es el primer paso en el camino de realizarte como el
      ser humano concreto y particular que tú eres. Por tanto, a la pregunta de si
      necesitamos definirnos, el psicólogo contesta “sí”.



      El (obsoleto) debate
      sobre si el homosexual nace o se hace
      .
            Las legislaciones de aquellos países donde
      se considera la homosexualidad como una enfermedad (o trastorno), son las más
      represoras contra esta orientación sexual. Por el contrario, en aquellos
      lugares del mundo donde se asume que la homosexualidad es una más de las
      orientaciones sexoafectivas que puede tener el ser humano, se ha reconocido (o
      se encuentran en proceso de) que nos asiste el mismo derecho a regular nuestras
      uniones sentimentales por medio del matrimonio que al resto de conciudadanos,
      así como el derecho de crear nuestras propias familias.
            Esta es la razón por la que los opositores
      al matrimonio igualitario se empeñan en tratar de demostrar que la
      homosexualidad no es algo innato porque, al serlo, no podrían justificar su
      negativa a que podamos ser asistidos por el mismo ordenamiento jurídico que los
      heterosexuales (cuya orientación sexual también es innata). Aprovechando que
      durante los meses vacacionales no publicaré en la revista “Gay Barcelona”, este
      mes mi artículo extenso tendrá un cariz más científico que divulgativo y daré
      repaso a aquellos hallazgos en los que se apoyan (a) la visión sobre la
      homosexualidad de los expertos en conducta humana y con ello (b) el
      reconocimiento de la igualdad jurídica por parte de los expertos en derecho.
      Como corresponde a un texto de esas características, mis aseveraciones irán
      acompañadas de citas a estudios empíricos que han demostrado aquello que explico
      (y cuyas referencias aparecen al final por si las quieres consultar) tratando
      de ofrecer una revisión bibliográfica que repase aquello que sabemos sobre la
      causa de la homosexualidad y, también, sobre cómo hemos llegado a saberlo.
            Según nos explica Jacques Balthazart en su
      Biologie de l’homosexualité (p.161), “existen dos tradiciones principales de
      teorías que se utilizan para explicar la homosexualidad: en unas se asigna un
      lugar importante a los efectos biológicos y en la otra a los efectos
      ambientales (antecedentes parentales y/o educación). El mundo anglosajón, en
      las últimas décadas, se ha tendido a favorecer una explicación de naturaleza
      biológica. En cambio, las sociedades latinas (Francia, Italia, España) tienden
      a creer que la orientación sexual está determinada en gran medida por la
      interacción social (en particular con los padres) a la que el individuo fue
      expuesto durante su desarrollo. Esta interpretación se apoya ampliamente en la
      literatura freudiana y en la de inspiración post-freudiana, que afirman que la
      homosexualidad (masculina) es el resultado de una infancia en la que el padre
      estaba ausente (física o emocional y/o intelectualmente) y en la que la madre
      jugó un papel (demasiado) dominante. Es importante tener en cuenta que estas
      interpretaciones generalmente no se basan en estudios cuantitativos controlados
      sino que, simplemente, surgen anecdótica o narrativamente de casos de
      psicoanálisis cuyo valor y objetividad científica eran a menudo puestos en duda
      (ver Dufresne, 2007)”
      . Como antes anuncié, este artículo está dedicado a
      revisar las investigaciones más recientes para intentar ofrecer una visión
      comprensiva de por qué un hombre homosexual lo es.
      Errores habituales
      que se comenten en torno a la homosexualidad
      .
            La APA define la orientación sexual como “un patrón permanente de atracción emocional,
      romántica y/o sexual hacia hombres, mujeres o ambos sexos. La orientación sexual
      también se refiere al sentido de identidad de una persona basada en esos elementos,
      conductas relacionadas, y la pertenencia a una comunidad de personas que
      comparten esa atracción. Las investigaciones realizadas durante varias décadas
      han demostrado que la orientación sexual se extiende a lo largo de un continuo,
      que va desde la atracción exclusiva por el otro sexo hasta la atracción
      exclusiva por el mismo sexo. Sin embargo, la orientación sexual generalmente se
      discute en términos de tres categorías: heterosexual (sentir atracción
      emocional, romántica o sexual por miembros del otro sexo), gay/lesbiana (sentir
      atracción emocional, romántica o sexual por miembros del mismo sexo) y
      bisexuales (sentir atracción emocional, romántica o sexual por hombres y mujeres)
      ”.
      (APA, 2008).
      En concreto, la homosexualidad se define como “la tendencia interna y estable a desear
      afectiva y sexualmente a personas del mismo sexo, con independencia de su
      manifestación en prácticas sexuales
      ” (Baile Ayensa, J. I., 2008) y es una
      definición que aclara el error bastante común de equiparar la orientación
      sexual con las prácticas sexuales. Lo que te hace homosexual no es con quién
      tienes sexo sino de quién te enamoras (como diría Torrente: “puedes hacerte unas pajillas con un tío pero
      sin mariconadas
      ”).
      Siendo serios y hablando de
      prácticas sexuales, sabemos (Diamond, 1993) que en culturas donde son
      habituales las prácticas homosexuales durante la juventud (antes de poder tener
      acceso a las mujeres), no se encuentra una mayor prevalencia de homosexuales
      adultos. Y lo mismo sucede en culturas donde existen ritos que incluyen prácticas
      homosexuales, como en algunos lugares de Papúa Nueva Guinea, donde se sostiene
      que los hombres jóvenes pueden adquirir sabiduría felando y bebiendo el semen
      de hombres mayores.


      En esas poblaciones tampoco encontramos un mayor número de
      parejas homosexuales adultas sino que este número es muy similar al que podemos
      encontrar en otras culturas menos tolerantes. Por tanto, no podemos confundir
      homosexualidad con prácticas sexuales ni con homoerotismo porque la orientación
      sexual, aunque las incluye, es mucho más amplia que las prácticas sexuales o la
      atracción erótica y porque, por mucho que las prácticas sexuales estén consentidas
      en una sociedad, ello no implica que haya más parejas homosexuales en esa
      sociedad que en otras donde tales prácticas no sean tan bien vistas.


            Otro error que se suele cometer es el de
      considerar que la homosexualidad es algo elegido, aprendido o adquirido. Nada
      más lejos de la realidad. En la obra citada anteriormente (Balthazart, 2010, pp
      167 y siguientes) encontramos una revisión extensa sobre este punto y señala
      preguntas que las teorías del aprendizaje no pueden explicar sobre la homosexualidad:
      ¿qué padres heterosexuales enseñan a sus hijos a ser homosexuales? o ¿cómo
      puede ser más fuerte lo que te enseñe un “supuesto pervertido” en la calle que
      toda la educación recibida por parte de tus padres? De otra parte, tenemos
      estudios (Stacey & Biblarz, 2001) demostrando que los hijos de pareja de
      padres/madres homosexuales suelen ser heterosexuales en un 90% (igual que los
      criados por parejas heterosexuales) lo que demuestra que, ni siquiera teniendo
      un modelo de pareja homosexual en tu propia casa, adquieres un comportamiento
      homosexual: no te vuelves homosexual si no lo eres. Finalmente, es sabido en
      psicología que toda conducta adquirida puede “desaprenderse” y es bien conocido
      que no se puede dejar de ser homosexual (Besen, 2003; Seligman 2009). En el
      inicio de la década de los 2000, hubo una polémica sobre un estudio (Spitzer
      2003) donde se concluía que algunos homosexuales podían, al menos gradualmente,
      modificar su orientación. Sin embargo, la metodología del mismo resultó muy
      endeble puesto que consistía en recoger las respuestas a un cuestionario
      telefónico realizado por pacientes de terapias de conversión (para dejar de ser
      gais) y, además, esos “exgais” eran miembros previamente seleccionados del
      programa que en ese momento, se dedicaban a labores de “ministerio” con lo que,
      difícilmente, se les podría considerar una muestra verdaderamente
      representativa (Drescher & Zucker, 2006). Finalmente, Spitzer tuvo que
      reconocer su error y corregir sus afirmaciones (Spitzer, 2012 http://www.sexuologickaspolecnost.cz/dokumenty/Spitzr_apology.pdf). Casualmente, justo escribiendo
      este artículo, salta la noticia de que “Exodus” la mayor organización cristiana
      del mundo dedicada a la “curación de la homosexualidad” cierra sus puertas mientras
      pide perdón por sus mentiras y todo el daño que han causado a las personas
      homosexuales en sus 35 años de existencia (http://www.protestantedigital.com/ES/Internacional/articulo/16761/Exodus-cierra-y-pide-disculpas-por-tratamientos).


            Finalmente, aquellas teorías que afirman
      que la homosexualidad es algo construido socialmente, se enfrentan a preguntas
      que no pueden responder. En efecto, la construcción social, te permite
      comprender por qué vivimos nuestra sexualidad conforme a determinados roles
      (más arquetípicamente masculino, más camp,
      etc.) pero no puede explicar cómo es posible que algunas personas elijan
      conductas “desviadas de la norma” como expresión personal. Aunque se esgriman
      argumentos relativos a la desobediencia o la reactividad (que habría que ver
      cómo aplicárselos a los niños de 6 años que ya manifiestan sentirse atraídos
      por otros niños), dejan sin explicación un fenómeno como el hecho ya mencionado
      de que el porcentaje de personas homosexuales sea relativamente constante en
      todas las culturas al margen de lo permisivas o no que éstas sean con la
      homosexualidad. Como señala Balthazar al respecto de estas teorías: “si la homosexualidad es una construcción
      cultural, su distribución debería variar en función de la actitud de esa
      cultura
      ” y esto es algo que no sucede así (Diamond, 1993).
      Ser gay es innato.
            Si no es algo elegido ni aprendido,
      entonces la homosexualidad debe ser algo innato. De hecho, a cualquier
      homosexual que le preguntes, te dirá que siempre ha sido gay al margen de lo
      mucho o poco que le costase asumir que lo es. Y, si la homosexualidad es
      innata, debe tener una causa biológica porque todo lo que es innato es
      biológico. Y, si es biológica, debe poder localizarse en algún lugar de
      nuestros genes o de nuestros cerebros (no va a estar en el “aura”). Así parece
      que es. Y estamos empezando a descubrirlo.
      El primer lugar al que miró la
      investigación fueron los niveles hormonales de las personas homosexuales. Se
      había comprobado que, cuando les inyectas hormonas femeninas, los ratones
      machos adoptan la postura de lordosis (el culito en pompa) para ser montados
      por otros machos y que cuando inyectas hormonas masculinas en ratonas, éstas
      montan a otras hembras. Así que se pensó que los hombres gais debíamos tener
      menos hormonas masculinas (o más hormonas femeninas) que los hombres
      heterosexuales. Sin embargo, la comunidad científica salió de ese error tan
      tempranamente como en los años 70 del siglo pasado (Brodie, Gartrell, Doering
      & Rhue, 1974) demostrando que los homosexuales tenemos los mismos niveles
      hormonales en sangre que los heterosexuales.


      Lastimosamente, algunos médicos de
      determinados lugares no quisieron darse por enterados y los hay ignorantes con
      alevosía. Recuerdo una conversación, hace un par de años, con uno de mis
      pacientes. Me contaba que su familia no aceptaba su homosexualidad y que su
      madre lo llevó a una clínica en su país (era latinoamericano) para “curarse”. Allí
      le inyectaron testosterona y, bueno… yo sé que el aumento de testosterona en
      sangre no te vuelve hetero sino que te sube la libido, por lo cual le pregunté:
      -   
      ¿Y
      qué te pasó?
      -   
      ¡Ay,
      calla! Qué desastre: ¡me volví más puta!
      ¡Qué arte de respuesta! La verdad era
      que el chico lo había pasado muy mal y estuvimos hablando de ello largo rato
      porque, para él, fue tremendo sentir que sus deseos sexuales hacia otros
      hombres, contrariamente a lo que debía suceder según aquel ¿médico? se hacían
      aún más irrefrenables. Su autoconcepto sufrió muchísimo: ¡era un “vicioso
      incurable”! y ni qué decir de su autoestima. Por suerte y gracias a que
      conservaba intactos su sentido del humor y su inteligencia, pudo tomar
      distancia de aquellos eventos y analizarlos con más perspectiva, cosa que le
      sirvió para superar el dolor que le causaron (aunque, desgraciadamente, no
      todos han sido tan afortunados y tan resilientes como este chico). En fin, a lo
      que íbamos: tu nivel de testosterona en sangre no tiene nada que ver con tu
      orientación. Entonces, ¿qué pintan las hormonas en todo esto? Pues mucho, pero
      no cuando ya has nacido, sino en los momentos en los que aún eres un feto. Es
      difícil realizar estos estudios porque supondrían (a) tomar medidas de los
      niveles hormonales del feto en diversos puntos de la gestación y (b) esperar a
      que esos fetos se hayan convertido en hombres adultos para ver cuáles de ellos
      son gais y comparar cuáles eran sus niveles hormonales cuando fueron fetos (¿te
      imaginas que follón?) Aún así y siendo difícil hacer estudios directos, podemos
      establecer hipótesis bastante plausibles ya que tenemos datos que provienen de
      personas nacidas con intersexualidad donde está demostrado que los niveles
      hormonales fetales no son los estándares y donde las prevalencias de
      homosexualidad y bisexualidad son más altas que en el resto de la población (Zucker,
      Bradley, Oliver, Blake, Fleming & Hood J., 1996; Dittmann, Kappes &
      Kappes, 1992). Por otra parte, tenemos modelos animales (algunas áreas de
      nuestros cerebros son más parecidas a las de un carnero de lo que a muchos les
      gustaría admitir) y también tenemos estudios hechos a partir de medidas
      antropométricas (de zonas del cuerpo) que correlacionan con los niveles
      hormonales fetales.

      Estos últimos estudios son de lo
      más variopinto y uno de ellos fue especialmente llamativo porque relacionaba la
      homosexualidad con el tamaño del pene (no, no has leído mal: cuanto más larga,
      más maricón). La idea que mueve estos estudios es la de que hay unos determinados
      niveles hormonales fetales que preconfiguran algunas de nuestras áreas
      cerebrales para que nos sintamos atraídos por otros hombres. Pero resulta que
      puedes ser gay tanto si tienes poca testosterona en tu cerebro fetal como si
      tienes mucha. Si tienes poca testosterona fetal es posible que otros
      comportamientos tuyos sean más próximos a los de los clichés femeninos (Martin & Nguyen, 2004)
      pero también puede darse el caso contrario. Hay estudios que muestran que los niveles
      altos de testosterona fetal pueden correlacionar con una orientación homosexual.
      En el caso tan llamativo del estudio correlacional al que antes me refería, se
      ponía en relación la longitud del pene con la homosexualidad (Bogaert, A. & Hershberger, S.,
      1999) demostrando que los gais tenemos el pene más largo que los heterosexuales
      (¡en serio!). Dos puntualizaciones son pertinentes: en primer lugar, la
      diferencia era sólo de 0,8 cms, (tampoco empecemos a tirar cohetes) y la
      segunda puntualización está relacionada con la explicación: ¿cómo es posible
      que un nivel alto de testosterona ocasione una “feminización” de un área
      cerebral? La hipótesis que se sugiere es que otra forma de que la porción de tu
      cerebro correspondiente a la orientación sexual se configure en “modo gay” es
      que tengas un nivel alto de testosterona fetal, cosa que hace que tu pene sea
      mayor y que tengas pinta de macho alfa. Ese excedente de testosterona, sin
      embargo y a la hora de actuar sobre el cerebro, sufrirá un proceso llamado
      “aromatización” mediante el cual se transformará en estradiol (una hormona
      femenina) debido a la intervención de una enzima llamada aromatasa. Parece una hipótesis atrayente ya que, juntos, ambos
      fenómenos (homosexualidad como resultado de un nivel más bajo y homosexualidad
      como resultado de un nivel más alto de testosterona fetal) explicarían que haya
      gais más arquetípicamente masculinos y otros con una gestualidad mas femenina.
      De momento, los estudios, aunque bien encaminados, no son concluyentes (DuPree,
      Mustanski, Bocklandt, Nievergelt & Hamer, 2004) ¡así que toca seguir
      esperando para tener una respuesta definitiva!
      Nos gusta el olor a tigre.
           
      La siguiente pregunta que corresponde es ¿cómo
      actúan estas hormonas fetales? Pues, como ya mencioné antes, parece ser que
      preconfiguran determinadas áreas de nuestros cerebros para que, por ejemplo,
      respondan a las feromonas masculinas (Savic, Berglund & Lindström, 2005).
      Estos investigadores suecos demostraron que tanto las mujeres heterosexuales como
      los hombres gais respondemos a las feromonas masculinas activándosenos unos
      núcleos neuronales que tenemos en el hipotálamo (en la base de nuestro cerebro)
      de los que se sabe -desde hace tiempo- que están implicados en la conducta
      sexual.


      Ampliando un poco y según todo
      indica, el impacto de la testosterona fetal se da en una serie de núcleos de
      nuestros cerebros que parecen ser muy buenos candidatos para contener la base
      neurológica de la orientación sexual. Hasta ahora, el que más apoyo empírico ha
      recibido en este sentido es el INAH3, que se encuentra en la parte anterior del
      hipotálamo. El primer investigador en hacer mención a este núcleo fue LeVay (1991)
      quien publicó en Science un artículo tan rompedor que recibió numerosas
      críticas. Sin embargo, esas críticas, no pudieron resistir el peso de la
      evidencia posterior e incluso algunos autores que se mostraron críticos en un
      inicio, terminaron encontrando resultados similares en sus propias
      investigaciones y dando la razón a LeVay (Byne, Tobet, Mattiace, Lasco,
      Kemether, Edgar, Morgello, Buchsbaum & Jones, 2001) concluyendo que la
      morfología del INAH3 guarda relación con la orientación sexual.


            ¿Así de sencillo? Sí: así de sencillo.
      Pero no es que la homosexualidad sea así de sencilla… ¡la heterosexualidad
      también lo es! Que a un ser humano le atraigan los hombres o las mujeres (o
      ambos) es algo muy simple: bien reacciona sintiéndose atraído por su fisonomía
      y/o por sus feromonas. Y poco más. No te olvides que, para los homosexuales -al
      igual que les sucede a los heterosexuales con las mujeres- que te guste un
      determinado tipo de hombre, que seas partidario de un cortejo prolongado o de
      ir directos a la cama, que quieras formar un hogar, que necesites estar junto a
      un hombre que tenga determinados valores y un etcétera tan largo como te
      apetezca, no tiene que ver con tu orientación sexual, sino con tu biografía,
      con tu educación y las preferencias que has llegado a tener a partir de tus
      experiencias vitales. Pero aquí, al igual que en el caso de los heterosexuales,
      no interviene tu orientación sexual sino algo muy diferente: tu personalidad. Y
      ésta sí que depende de tu biografía. No hay diferentes homosexualidades sino
      homosexuales con diferentes personalidades del mismo modo que no hay diferentes
      heterosexualidades sino heterosexuales con diferentes personalidades (el
      putero, el monógamo, el asceta, el workaholic,
      el futbolero o el padre de familia, por poner algunos ejemplos). Y es en esa
      diversidad de personalidad, de planteamientos vitales y de modos de querer
      vivir tu afectividad donde entran todas las demás áreas del cerebro y que hacen
      que el universo de las relaciones sentimentales sea mucho más que atracción
      pura y dura. Pero, insisto, eso ya no es orientación sexual sino personalidad.
            ¿Y qué sabemos de estos núcleos? Que
      reaccionan a las feromonas y que influyen en nuestra atracción sexual (Roselli,
      Larkin, Schrunk & Stormshak, 2004). En el caso de los humanos, esto
      implicaría también con quién queremos mantener un vínculo afectivo Otro dato
      curioso es que sus dimensiones se asientan hacia los 10-15 años y que, a partir
      de ahí, se mantienen estables hasta la muerte (Swaab & Hofman, 1988) lo
      cual concuerda con las edades a las que la orientación sexual se termina de
      definir. Ahora bien… ¿por qué sucede todo esto? ¿Cómo sucede todo esto?
      ¿Todo está en los
      genes?
            La investigación se completó, lógicamente,
      con la investigación genética: si algo es innato, debe estar en los genes de
      esa persona, ¿no? Pues sí… o no. Bueno, depende. Y, a veces ni es necesario.
      En lo referente a los genes se ha
      hablado e investigado mucho. Hoy mismo, si entras en el buscador científico Scirus (http://www.scirus.com/), eliges la opción “journals” y
      escribes “homosexuality gene” en el cajón de búsqueda, obtendrás 1.226
      referencias a estudios y publicaciones sobre el tema. Eso nos muestra la
      cantidad de información que se maneja sobre el asunto. La investigación comenzó
      allá por los 50 del siglo XX con el trabajo de Kallman (1952). Este autor
      investigó parejas de gemelos monocigóticos (que comparten todo su ADN) y
      dicigóticos (que sólo comparten el 50% de su ADN) y calculó la proporción de
      parejas donde ambos eran gais. En las parejas de hermanos dicigóticos, la
      proporción era del 42,3%. Sin embargo, en los gemelos monocigóticos, aquellos
      que compartían toda su información genética, la proporción encontrada fue del 100%.
      Resultados tan espectaculares no se han vuelto a replicar y eso hacía pensar
      que, aunque la evidencia a favor del componente genético era clara, debía
      existir algo más. Otro estudio con hermanos gemelos arrojó resultados
      significativos aunque no tan amplios. Bailey y Pillard (1991) hallaron una
      concordancia en homosexualidad del 52% en gemelos monocigóticos, del 22% en
      gemelos dicigóticos, y del 11% en los hermanos adoptivos de hombres
      homosexuales, lo cual sigue siendo un resultado que demuestra ampliamente la
      influencia genética en la homosexualidad.
      En 1993 Hamer y su equipo, publican
      en Science un artículo sobre el Xq28, un marcador en el cromosoma X que parece
      guardar relación con la homosexualidad masculina (no se han encontrado genes
      similares en la homosexualidad femenina). Este trabajo inició una considerable
      polémica e investigación posterior, cosa que explica los mil y pico estudios
      que mencioné antes. En estos momentos y gracias a que cada vez tenemos un
      conocimiento más profundo de los mecanismos de funcionamiento de los genes, se
      ha encontrado una respuesta a por qué la concordancia en orientación sexual no es
      del 100% en gemelos monocigóticos y por qué no se ha encontrado un “gen gay”:
      la epigenética. En 2012 se publicó un modelo explicativo que daría cuenta de la
      mayoría de factores encontrados como generadores de la homosexualidad (Rice,
      Friberg & Gavrilets, 2012). Las cosas, según este modelo, serían más o
      menos como siguen: (1) el patrimonio genético de la humanidad cuenta con
      algunos genes -que van pasando de una generación a otra- y que promoverían unos
      determinados ambientes hormonales fetales. (2) La epigenética (una serie de
      mecanismos que hacen que determinados genes se manifiesten o que no se
      manifiesten) es la responsable de que, a lo largo de las sucesivas
      generaciones, a veces se produzcan niveles más altos o más bajos de los
      estándares en fetos varones de forma que (3) esos niveles hormonales del
      periodo fetal preconfigurarán determinadas áreas cerebrales en el modo que ya
      hemos visto anteriormente.
      Es decir: no es que haya un gen
      gay, lo que hay es una serie de genes que, si se manifiestan (dependiendo de
      mecanismos epigenéticos), ocasionan determinados niveles hormonales durante el
      periodo fetal, lo cual, si sucede en unos momentos concretos del periodo de
      gestación, configuran determinadas áreas cerebrales con orientación homosexual.


      Incluso se sabe que los genes no
      son necesarios. Existe una correlación entre el orden de nacimiento y la
      orientación homosexual en varones de forma que, cuantos más hermanos varones
      mayores tengas, más probable será que tú seas homosexual. Evidentemente no
      significa que no puedas ser gay si eres el mayor de tus hermanos (¡aquí estoy
      yo mismo!) sino que, los varones pequeños de familias con muchos hermanos
      varones, tienen muchas más probabilidades de ser gais. Bogaert (2006) demostró
      que el efecto no se debía a haber sido criado en una familia con muchos otros
      varones “donde la madre mime al benjamín hasta hacerlo gay” pues incluyó en su
      estudio un grupo control donde se tenía en cuenta la orientación sexual de
      varones menores adoptados criados en familias con muchos hermanos mayores. En
      los menores adoptados no se daba este efecto “homosexualizante” así que se
      concluyó que ello debía guardar relación con el orden de nacimiento. Además, es
      muy interesante saber que este efecto no se produce si lo que tiene el niño son
      muchas hermanas mayores. Por estas razones se especula (Blanchard & Klassen,
      1997) con la posibilidad de que el útero materno cree anticuerpos para
      defenderse de un antígeno que secreta el feto masculino (el antígeno H-Y) menguando
      el poder virilizador de éste. Así, el cerebro no se masculiniza al modo
      estándar. A más hermanos mayores, más anticuerpos ha generado la madre, más intenso
      se hace su efecto por acumulación y, por tanto, se da una mayor probabilidad de
      que se produzca el proceso de feminización (o no masculinización) de ciertas
      áreas cerebrales.


      Finalmente vemos que nacer
      homosexual es un proceso de tal complejidad y donde intervienen tantos factores
      que, para tranquilidad de los paranoicos de la eugenesia, ni se puede predecir,
      ni se puede evitar: siempre nacerán homosexuales… ¡por los siglos de los
      siglos!
      Mamá naturaleza cuida
      de nosotros
      .
            Una de las cuestiones más curiosas que el
      mundo académico se plantea sobre la homosexualidad es cómo ésta aparenta
      contradecir la teoría de Darwin: si (en principio) no nos reproducimos, ¿cómo
      es que los homosexuales no nos extinguimos? Antes de responder que hay gais que
      han tenido hijos con mujeres, piensa en otras especies donde, los que son
      homosexuales, nunca se reproducen, como es el caso de los pingüinos. ¿Por qué
      no deja de haber pingüinos gais si los que hay nunca se reproducen y, de este
      modo, no pueden legar sus “genes gais”? Por si la pregunta no tuviese
      suficiente miga, ya hemos visto que, a medida que se investigaba sobre las
      causas de la homosexualidad, se fueron encontrando más y más evidencias de que
      la homosexualidad aparecía debido a una serie considerable de diferentes
      factores (genes, epigenética, hormonas, etc.). La ciencia estaban en ascuas
      hasta que llegó la sociobiología y ofreció una respuesta: en los seres humanos,
      así como en otras especies sociales, la homosexualidad garantiza una tasa óptima
      de reproductividad. Primero porque no todo el mundo se reproduce, ayudando a
      evitar la sobrepoblación y segundo porque, en caso de fallecimiento de los
      padres, las crías siempre tendrán unos padres de reserva que se hagan cargo de
      ellas. Así, cada generación de “cachorritos” humanos tendrá unos padres o
      madres de reserva que se encargarán de darles una infancia feliz en un hogar
      protector y cálido. De esta manera, la homosexualidad cumpliría una función en la reproducción de la especie, que se
      referiría a que las personas homosexuales, a través de conductas altruistas
      hacia sus congéneres más próximos (hermanos, sobrinos, primos...) consiguen que
      supervivan sus genes (o los más similares posibles) en entornos donde no
      conviene que haya muchos descendientes compitiendo
      ” (Bayle Ayensa, 2008, p. 117).


      O sea que, nada de
      “estilo de vida”
      .
      Creo que nadie mejor que Jacques
      Balthazar para cerrar este artículo. En el libro con el que abría, en la
      página 200 de la edición belga, afirma con claridad: “…datos que sugieren con fuerza que la homosexualidad no es el resultado
      de la elección de una vida (de un estilo de vida). Es más bien un cambio
      fenotípico complejo que va mucho más allá del campo de la sexualidad y con toda
      probabilidad, sugiere la existencia de una base biológica independiente de la
      voluntad del individuo
      ”. Ninguno de nosotros ha elegido ser homosexual.
      Muchos sectores homófobos se empeñan en negar este cúmulo de evidencias
      recurriendo incluso a estudios defectuosos a los que ya me he referido
      anteriormente (http://elblogdegabrieljmartin.blogspot.com.es/2013/06/misterios-misteriosos-como-es-posible.html) y a muchos de nosotros les
      resulta complicado asumir que somos el resultado de nuestra biología. Otras
      maravillas de la Humanidad, como la solidaridad, también son el fruto de la
      biología y tienen su base en nuestro cerebro, en las “neuronas espejo”
      concretamente, que nos hacen ser capaces de ponernos en el lugar del otro y de
      sufrir lo que él sufre. Gracias a estas neuronas tenemos sentido de la justicia
      social y empatía. Hemos creado ONGs y salimos a la calle para defender los
      derechos colectivos. La fraternidad humana se la debemos a nuestros cerebros. Y
      la tecnología que te permite leer esto también se la debemos al cerebro. Y las
      sinfonías de Beethoven, las arias de Puccini o los poemas de Lorca. Nuestro
      cerebro es prodigioso hasta límites que no sospechábamos hace unas décadas.
      Así
      que ya lo sabes: tu corazón está en tu cerebro, tu amor está en tu cerebro, tu
      sexo está en tu cerebro. Tu mayor órgano sexual es tu cerebro. Úsalo y que
      nadie te engañe. Ni eres fruto de un trauma ni de un error. Eres algo que la
      naturaleza previó y que quiere que existas. Y si la naturaleza lo hace, ¿cómo
      no lo vas a hacer tú? Pues eso mismo: quiérete mucho, maricón.
      P.D.: Mi propia
      visión
      .
            Yo nací con una intersexualidad extrema
      que hizo que los médicos que asistieron mi parto pensaran que yo era una niña y
      me asignaran sexo femenino al nacer. Mis padres me educaron en femenino (puedes
      leer alguna de las entrevistas que me han hecho aquí: http://cac.drac.com/?p=256). Por esa razón, la primera
      hipótesis con la que intenté entenderme a mí mismo fue que, a pesar de mi
      comportamiento evidentemente masculino durante mi infancia, algo “debió haber quedado” y por eso me
      atraían los hombres. Me hice muchas, muchas, muchas pajas mentales a cuenta de esto y
      tuve muchos conflictos tratando de vencer “el
      trauma de mi experiencia para no ser homosexual
      ”. En el momento que empecé
      a documentarme, a leer informes científicos y estudios serios sobre el tema,
      pude entender que –por muy fuerte que hubiera sido la experiencia- mi biografía
      no tenía nada que ver con el hecho de que yo fuese gay. Mi homosexualidad no
      era el resultado de una educación diferente, ni de una vida traumática, ni de
      no haberme hecho sentir hombre durante mi infancia. Yo era homosexual porque
      había nacido con un cerebro homosexual. Y punto. Y no había nada más que
      añadir. Juro por lo más sagrado de mi vida que, en el momento en que asimilé
      que, simplemente, había nacido con un cerebro gay, pude entenderme a mí mismo
      y, en lugar de sentirme como el resultado disfuncional de una vida dura y conflictiva,
      entendí que no era más que el producto de mi testosterona fetal. Soy maricón
      desde antes de nacer. Qué tranquilo me quedé.
      REFERENCIAS:
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      1. ¡Ojalá hubiera encontrado este artículo cuando en el mes de febrero empecé a estudiar el tema de la homosexualidad!
        Acabo
        de graduarme en Grado de Trabajo Social por la UNED y, por
        circunstancias que no dependieron de mí, se me asignó para mi Trabajo
        Fin de Grado una línea de investigación llamada "Minorías sexuales e
        inclusión social". Después de mucho pensar, me dicidí por estudiar la
        homosexualidad en el medio rural. Soy una mujer de 52 años, heterosexual
        que vive en un pueblo donde todo el mundo se conoce y, cuando comentaba
        con mis amigos y allegados lo que tenía que hacer, me encontré con
        comentarios de diversa índole. Pero tengo que decir que lo que más me
        molestaba eran las risas y los chistes ofensivos que tuve que escuchar.
        Todo
        lo que expones en el artículo lo he encontrado en la bibliografía que
        he consultado, así como referencias legislativas y sanitarias y mal no
        he debido de hacerlo cuando se me ha calificado con un 10. No obstante,
        me he sentido muy mal en algunas ocasiones, cuando he sido testigo de
        conductas claramente homófobas por no decir delictivas. Lo único que
        espero es que la sociedad siga avanzando, aunque sea a pequeños pasos y
        dentro de poco podamos disfrutar todos de los mismos derechos de forma
        efectiva...( como está estipulado en nuestro ordenamiento juridíco
        ).Desde mi humilde posición, os deseo todo lo mejor y me siento muy
        orgullosa de haber puesto mi granito de arena para que los derechos del
        colectivo homosexual sean visibles y se supere de una vez por todas
        cualquier reducto de discriminación...Un abrazo sincero...Pilar...
        Responder
      2. Muchísimas
        gracias Pilar, eres un cielo (y me halaga que hayas encontrado mi
        trabajo tan útil como para haberlo querido encontrar antes :D!!!). La
        verdad es que que quedan muchas cosas que hacer pero, viendo de dónde
        venimos, hay que reconocer el enorme trecho que hemos recorrido. Entre
        todos estamos construyendo un mundo mejor para todos/as y aquí entra el
        trabajo de los colectivos LGTB pero también el de personas empáticas y
        rigurosas como tú. Gracias por ese granito, sin él habría un granito
        menos. Un beso!!
        Responder
      3. Wow
        simplemente sin palabras, que lectura tan mas exquisita!! en estos
        momentos me encuentro haciendo una investigacion sobre la homosexualidad
        y me parecio bastante interesante el recorrido que das para llegar a la
        conclusion de que si bien cientificamenteo no esta aceptado que sea una
        cuestion genetica si existen bases para agregar un factor mas que
        posiblemente influya en ello, yo por mi parte creo que es algo
        multifactorial que difiere de homosexual en homosexual o bisexual,
        infinitas gracias por este tipo de publicaciones.
        Responder
      4. Que
        maravilla de artículo, soy profesora de secundaria y es necesario para
        mi ir a la par del desarrollo de mis alumnos, la información es una
        prioridad, eso me permite darles el apoyo que requieran, otorgarles una
        guía oportuna dentro de la mayor efectividad posible, en la sociedad
        latinoamericanaestamos avanzando contra la discriminación, sin embargo,
        tristemente veo que la mayor discriminación se encuentra en el seno de
        las familias, es allí donde el papel del educador cobra mayor
        importancia.Me has dado mucho para contar, mas herramientas para ayudar.
        En resumidas cuentas, gracias por tan ameno material.
        Responder
      5. Lo
        más bonito, lo más gratificante, lo que más feliz me hace son estos
        comentarios que me dejáis aquí. No os podéis imaginar la ilusión que me
        despierta recibir vuestros mensajes :))))) ¡¡¡Cómo me alegro de haberos
        resultado útil!!!
        Responder
        Respuestas
        1. Yo
          tuve que leer mucho para llegar a esas conclusiones ;) el aporte de tu
          experiencia es maravilloso y que lo resumas en español con referencias
          serias es lo máximo. Así facilitas la llegada de la informacion a
          personas que no tengan acceso a esta y a los que no dominan el idioma
          inglés. Ojalá mi madre leyera esto por casualidad y estuviese presta a
          entenderlo...
          Muchos abrazos guapetón Gracias por todo Gabriel
          PD: esta mañana te envié un email a la direccion que colocas en un video de youtube ******ta@gabrieljmartin.com
        2. Entre
          más lo difundas habrán menos adolescentes inexpertos perdidos que
          caigan en garras de páginas de conversion o terapias de cambios.... y se
          confundan más
          Ojalá te hubiese visto en el 2010. Perdona que te
          haya ennviado un mensaje tan largo al email... me estaba desahogando
          como nunca en la vida. De cierta forma tu carisma y ell hecho de no
          verte en persona me facilitó todo. Ojalá pudieses leerlo
      6. Me
        gustan tus artículos porqué al leerlos ya no tengo excusa de hacer
        revisión de mi mismo y afrontar dudas y cuestiones que al tratarlas me
        hacen crecer y conocerme un poco mejor.

        Y aunque no soy muy amigo
        de los web 2.0, porqué creo que se pierde información en los mensajes;
        una mirada, un parpadeo, un gesto, una sonrisa... me gusta de vez en
        cuando aportar un trocito de mi, siempre que pueda ayudar a los demás
        participantes.
        Responder
        Respuestas
        1. Y yo encantado de que lo hagas!!!!
        2. Exelente,
          nunca lei nada mas interesante en una mañana de domingo otoñal, me
          respondiste a una infinidad de preguntas que me hice es estos ultimos 40
          años, gracias por estar
      7. Hola
        Gabriel, aunque no soy un profesional de la psicología, me apetece
        dejarte un comentario, simplemente porque éste es un tema ampliamente
        discutido en mi círculo de amigos y conocidos, y me gusta.

        Si se
        es homosexual de nacimiento pero no tiene nada que ver con las
        hormonas, entonces ¿con qué tiene que ver? ¿Dónde está la inclinación
        hacia un sexo u otro? ¿Debe ser pues una estructura cerebral distinta a
        la de los heterosexuales? Me cuesta creer que un bebé tenga ya una
        predisposición a la homosexualidad. me lo imagino más como una página en
        blanco aunque eso sí, con un cierto carácter, pero sin sexualidad
        definida.

        Creo que has pasado demasiado deprisa sobre la teoría
        psicoanalítica. Por supuesto que Freud es un anticuado, pero su teoría
        evolucionó. Ningún psicoanalista que se precie hoy defiende que se es
        marica por la ausencia paterna y la excesiva presencia materna. Pero sí
        que mantienen la teoría de los roles. Cuando un niño crece tiende a
        identificarse con un rol femenino o masculino, y eso es algo
        inconsciente. Si existe una figura que tomar como ejemplo el niño la
        asimilará, la hará suya hasta que pase a definir su propio carácter. Y
        no tienen que ser un padre o una madre, podrían ser un tío o una
        hermana. Y además estos roles masculino y femenino están totalmente
        determinados por la cultura en la que se está inmerso.

        En fin, a
        mí me gusta pensar que si un niño crece en una aldea, supongamos, con
        una gran diversidad cultural, en la que haya muchos roles que asimilar y
        distintos grados de masculinidad o feminidad en distintas persona, con
        altos niveles de tolerancia, entonces el niño no tendrá problemas en
        disfrutar de una sexualidad sana sea homosexual o heterosexual, y
        eventualmente "cambiando de bando". Esa es mi utopía :)

        gracias por tu blog!

        Saludos
        Jesús
        Responder
      8. Ah,
        por cierto: yo creo que la homosexualidad es adquirida (de manera
        inconsciente mediante herencia psicológica), pero creo que es igualmente
        adquirida la heterosexualidad. Y por supuesto ninguna de las dos
        posibilidades deberían ser discriminadas.
        Responder
      9. Hola,
        Jesús, muchas gracias por tus comentarios. Las preguntas que me haces
        se contestan a lo largo del artículo y se ofrecen las referencias a los
        estudios empíricos que sustentan esas respuestas, pero aprovecho para
        hacer un resumen.

        Básicamente hay dos ideas a las que haces
        mención: el respeto a los derecho humanos y el innatismo de la
        orientación sexual. En el primer caso hago referencia a los estudios
        sobre culturas donde se es mucho más respetuoso con la homosexualidad
        (ver) y que demuestran que no hay más personas ni parejas homosexuales
        que en culturas menos permisivas. El respeto a los derechos humanos es
        fundamental y se deben respetar las minorías sexuales y todas las
        minorías pero eso no nos lleva a tu utopía de que las personas se
        enamorarán indistintamente de hombres o mujeres. Al fin y al cabo, somos
        como somos (lo explico ampliamente en el post).

        Sobre el
        innatismo, si fuese una conducta adquirida(eso también lo explico
        largamente en el artículo, ver)podría desadquirirse como cualquier otra
        conducta aprendida. Pero sabemos que eso no es posible y no se puede
        dejar de ser homosexual. Además, criado en un contesto heterosexual ¿de
        quién vas a aprender a ser gay? ¿de quén aprende a ser gay el homosexual
        de Iraq? Por tanto, debe ser innata. En el texto explico que SÍ tienen
        que ver con las hormonas pero no con los niveles de hormonas del adulto,
        sino en el periodo fetal. De todo ello he aportado referencias
        empíricas que puedes consultar en el artículo.

        Sobre Freud y el
        psicoanálisis debo puntualizar que lo que se criticó no fueron solamente
        sus ideas o su visión, sino su metodología. El psicoanálisis llega a
        conclusiones a través de vías que pertenecen a la filosofía y que nada
        tiene que ver con la psicología científica. El psicoanálisis es una
        ideología en tanto en cuanto sus afirmaciones no son sometibles a
        experimentación ni verificación empírica, cosa que es imprescindible en
        el campo de la ciencia... y la Psicología es una ciencia: la ciencia que
        estudia la conducta humana. La práctica clínica puede (¡debe!)
        proporcionarnos insights que serán la base de la primera fase del método
        científico ("observación de los hechos") pero luego deben poder ser
        testados experimentalmente y eso, el psicoanálisis, no lo permite porque
        sus postulados son -en muchos casos- conjeturas que no son objetivables
        mediante un diseño experimental ni cuasiexperimental. De cualquier
        forma, debo recordar que esto quedó zanjado en los años 50 del siglo XX
        así que es un tema que los psicólogos tenemos ya muy olvidado (por más
        que el cine nos asimile a los psicoanalistas, jejeje ¡este Woody
        Allen!). Si alguna vez hacemos mención a Freud es como elemento
        histórico ya que parte de lo que se pensaba (y luego refutó) proviene de
        su (enciclopédico)trabajo.

        Un abrazo y muchas gracias
        Responder
      10. Tus
        juicios sobre el psicoanalisis que ha hecho aportes valiosos no solo a
        psicología sino a otras ciencias sociales, el caso de la sociología, le
        resta un poco de seriedad a tu artículo. Necesitas salirte un poco de
        tus jucios personales y/o preferencias para lograr ser un poco mas
        objetivo. Tampoco soy seguidor ni defensor del psicoanalisis, pero las
        cosas como son.
        Responder
        Respuestas
        1. Querido Juan,

          me
          hago responsable de lo que yo digo, no de lo que tú entiendas. En este
          caso, además, ni siquiera he sido yo el que realizaba la crítica al
          psicoanálisis sino que he recogido (por eso está citada la fuente y el
          texto entrecomillado y en cursiva) las palabras de J. Balthazar. Me temo
          que te ha faltado un poco de comprensión lectora. La crítica al
          psicoanálisis no es un juicio personal mío sino una crítica que se hace
          desde el campo de la epistemología científica. La crítica consiste en
          señala que el psicoanálisis no usa el método científico y que ello le
          hace vulnerable a errores como el de confundir causa con efecto que es,
          exactamente, el error que cometió Freud al hablar sobre la
          homosexualidad. Mi observación no resta absolutamente nada de seriedad a
          mis artículos (eso es una apreciación personal tuya) puesto que no sólo
          lo afirmo sino que lo respaldo con fuentes que lo corroboran. Puedes
          leer la crítica de Popper al método psicoanalítico para profundizar en
          tu conocimiento sobre el asunto.

          Por último, señalar que creo que
          eso de que ha realizado "grandes aportaciones a la psicología y la
          sociología" es una afirmación que deberías sustentar con evidencias.

          Un saludo y gracias por la oportunidad de ampliar mi visión sobre el acientifismo del psicoanálisis
      11. He disfrutado muchísimo con tu artículo.
        Ángel (DUE Esp. en S. Mental)
        Responder
        Respuestas
        1. Muchisimas gracias por escribir para decírmelo!!! Me alegro de que así haya sido!!
      12. Alma
        como estas Gabriel no sabes como me dio gusto leer tu articulo aprendi
        muchas cosas que no sabia entienso que eres una persona con mucha
        experiwncia muy estudiado para todo tienes una respuesta te felicito
        algo que no entendi lo lei de nuevo y quede satisfecha que El Todo
        Poderoso nuestro Padre te bensiga y te de muchsa sabiduria te admiro
        Responder
        Respuestas
        1. Muchas gracias, me alegra saber que te he sido de utilidad, un abrazo!!
      13. Me
        ha parecido un articulo maravilloso. De manera que seguiré leyendo cada
        una de las referencias que has mencionado, para comprender más sobre el
        tema. Yo soy un orgulloso padre que engendró un hijo gay, a quien,
        después de un largo y doloroso proceso he terminado admirando y amando
        cada día más. Hoy, con esta ruta de esclarecimiento basada en la ciencia
        y serios estudios profesionales, vamos comprendiendo más "que es ser
        gay" y tu, como psicólogo que eres, vaya si sabes el alivio que causas a
        la gente ávida de conocimiento y que ha vivido una experiencia tan
        cercana. Quien alivia el dolor mediante el esclarecimiento de ideas
        fundamentadas en la ciencia y en el paciente estudio, cumple una tarea
        esencial y, a mi juicio, maravillosa. Te agradezco infinitamente el
        artículo y te envío un caluroso abrazo. Muchas pero muchas gracias.
        Responder
      14. Muchísimas
        gracias a ti...pero no por leerme o por hablar tan bien de mi trabajo
        sino por ser un padre maravilloso que demuestra saber lo que es amar de
        verdad a un hijo. Te usaré como ejemplo del modo en que los padres
        estáis cambiando y ayudando a crear esa generación de hombres gais
        felices que queremos construir entre todos. Mi abrazo inmenso para
        ti!!!!
        Responder
      15. Muchas
        gracias por tu valioso articulo que me esta sirviendo muchisimo, justo
        hoy me anime a hacer un word con informacion acerca de las bases
        biologicas de la homosexualidad para los estudiantes del colegio en
        donde estoy haciendo mi internado en Psicologia.Aca en Peru, hace falta
        muchisima informacion para vencer los prejuicios de la gente, se que
        estoy empezando a hacer un cambio, y eso me motiva mucho . Le deseo lo
        mejor en este camino =)Saludos desde Lima !!!
        Responder
        Respuestas
        1. Muchísimas gracias!!! Me hace muy feliz saber que te he sido tan útil, un abrazo enorme!!!!
      16. Y
        entonces, la bisexualidad como se explica que no me quedó claro y no
        encuentro casi nada. o la asexualidad, pansexualidad... Es solo por mera
        curiosidad. Gracias igualmente
        Responder
























      El
      contenido de este post es el correspondiente a mi participación en la
      rueda de prensa de la Plataforma "Gais contra el VIH" ofrecida el 30 de
      noviembre de 2016.

      Basta de culpabilizar a las personas que se infectan de VIH.

      Creemos
      que las personas que se infectan de VIH reciben una carga de estigma
      que no acompaña a las que se infectan de otro tipo de virus. En nuestra
      opinión, las personas que se infectan de VIH reciben el estigma de ser
      promiscuos y de haber descuidado su salud. Creemos que este estigma
      culpabiliza a quienes se han infectado haciéndoles falsamente
      responsables de su situación y da una explicación simplista de las
      infecciones sin tener presente otros factores relevantes.

      Este estigma, además, crea mitos.
























      No ha
      sido ésta de las fotos tu primera salida de tono, Antonio, aunque no te
      hablaré de las anteriores, que ya te dieron respuesta quienes debían. Yo
      sólo me referiré a tu opinión sobre las fotos del Orgullo en Sevilla
      (libre pero prejuiciosa) y lo haré para explicarte por qué es casposa y
      homófoba.

      Verás, la homofobia considera que hay ciudadanos de primera y de segunda categoría. Los de primera sois los heterosexuales.

      4































      Te
      invito a que nos conozcas. Como otros muchos psicólogos que, en el mundo
      anglosajón, trabajan la psicología afirmativa gay, he ido desarrollando
      a lo largo de los últimos años un proyecto al que llamamos "los
      pingüinos". Así, si en Londres puedes encontrar un centro donde
      encontrara a "hombres gais transformando sus vidas", desde hace casi
      tres años, lo mismo puedes encontrar en Barcelona.

      4































      Que sí,
      que sí, que es verdad: ¡que ya está escrito y entregado! No os voy a
      adelantar el título pero ya, por fin, después de 10 meses escribiendo,
      está entregado y en pleno proceso de maquetación y edición final, el que
      será mi primer libro sobre psicología afirmativa gay. Y digo "primer"
      porque...

      ...porque la aventura continuará.

      14































      Ya
      tocaba. Lleváis años diciéndome que debería hacerlo y, la verdad, ya
      estaba en proyecto. De hecho tengo preparado un 40% del material pero me
      estaba siendo del todo imposible dedicarle el tiempo que requiere y he
      tomado una decisión: voy a dedicarme a escribir, por fin, el libro sobre
      psicología gay que me estabais pidiendo.

      12

































      Pues… yo
      llegué a Catalunya un día de sant Jordi (el de 2008) y una de las
      primeras cosas que hice fue apuntarme a un curso de voluntariado de la
      Coordinadora gai-lesbiana donde pensaba poder echar una mano y a la vez,
      conocer a otros hombres gais como yo fuera de los bares de siempre. Fue
      un curso para atender un servicio de counselling telefónico y duró los
      tres meses el otoño de aquel año. Una vez acabado, el secretario general
      de la organización me dijo “-Oye, Gabriel.

      9

































      Moisés
      Catalán es coach sexual y coordinador del Príncipe Lila, donde escribe
      un blog que, originalmente trataba sobre sobre bisexualidad pero que, a
      medida que han transcurrido los años y las publicaciones, ha ido
      evolucionando para incluir temáticas que tienen más que ver con lo
      queer, el género fluido o la pansexualidad. Gabriel J.

      2

































      Los
      hombres gais y otras HSH (Hombres que tienen Sexo con Hombres) somos el
      colectivo más vulnerable al VIH en los países occidentales. En España,
      los datos publicados en 2013 nos indican que, aún siendo apenas el 7% de
      la población, acumulamos más del 51% de las nuevas infecciones
      diagnosticadas siendo, además, el único grupo en el que las infecciones
      no dejan de crecer.

      3

































      Afirma’t nace
      como asociación después de un trayecto previo de dos años de trabajo
      (el 26 de enero de 2013, celebramos la primera “reunión de pingüinos”).
      Dentro de la gay affirmative psychology es fácil encontrar psicólogos
      que propongan nuevos formatos de encuentro a hombres gais: pacientes en
      las últimas etapas de su proceso, expacientes o, en general, cualquier
      hombre gay que quiera trabajar los aspectos psicoemocionales en su vida y
      dotarse de herramientas para que ésta sea mejor.

      6

































      -         
      Éramos pareja abierta… ya llevábamos unos años que apenas teníamos sexo
      entre nosotros. Pero esto no me lo esperaba. Cuando me dijo que
      teníamos que hablar no me podía imaginar que se iba… me dice que se iba…
      que ha conocido a otro. ¿Por qué? Pero si conmigo lo tenía todo… hasta
      libertad: ¡toda la que quería! ¿Qué he hecho mal?

      -          Puede que nada, o puede que algo.

      11















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