miércoles, 19 de julio de 2017

Historia de la música - Wikipedia, la enciclopedia libre

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Historia de la música



La historia de la música es el estudio de las diferentes tradiciones en la música y su orden en el tiempo.


Dado que toda cultura
conocida ha tenido alguna forma de manifestación musical, la historia
de la música abarca a todas las sociedades y épocas. No se limita -como
es habitual en algunos ámbitos académicos- a occidente, donde a menudo
se utiliza la expresión "historia de la música" para referirse
exclusivamente a la historia de la música europea y su evolución en el
mundo occidental.


La música de una determinada sociedad está estrechamente relacionada con otros aspectos de su cultura, como su organización económica, su desarrollo tecnológico, tradiciones, creencias religiosas, etcétera.


En su sentido más amplio, la música nace con el ser humano, y ya
estaba presente, según algunos estudios, mucho antes de la migración de
los primeros grupos que dejaron África, hace más de 50 000 años.1​ ​ Es por tanto una manifestación cultural universal.



Índice

Música en la Prehistoria (50 000  a. C.-5000  a. C.)

Se ha demostrado la íntima relación entre la especie humana y la
música, y mientras que algunas interpretaciones tradicionales vinculaban
su surgimiento a actividades intelectuales vinculadas al concepto de lo
sobrenatural (haciéndola cumplir una función de finalidad
supersticiosa, mágica o religiosa), actualmente se la relaciona con los
rituales de apareamiento y con el trabajo colectivo.2​ ​


Para el hombre primitivo había dos señales que evidenciaban la
separación entre vida y muerte: el movimiento y el sonido. Los ritos de
vida y muerte se desarrollan en esta doble clave. En el llamado arte prehistórico danza y canto se funden como símbolos de la vida mientras que quietud y silencio se conforman como símbolos de la muerte.


El hombre primitivo encontraba música en la naturaleza y en su propia
voz. También aprendió a valerse de rudimentarios objetos (huesos,
cañas, troncos, conchas...) para producir sonidos.


Hay constancia de que hacia el 3000 a. C. en Sumeria
ya contaban con instrumentos de percusión y cuerda (lira y arpa). Los
cantos cultos antiguos eran más bien lamentaciones sobre textos
poéticos.


En la prehistoria
aparece la música en los rituales de caza o de guerra y en las fiestas
donde, alrededor del fuego, se danzaba hasta el agotamiento. La música
está basada principalmente en ritmos y movimientos que imitan a los
animales. Las manifestaciones musicales del hombre consisten en la
exteriorización de sus sentimientos a través del sonido emanado de su
propia voz y con el fin de distinguirlo del habla que utiliza para
comunicarse con otros seres.


Los primeros instrumentos fueron objetos, utensilios o el mismo
cuerpo del hombre que podían producir sonidos. Estos instrumentos
podemos clasificarlos en:


a) Autófonos: aquellos que producen sonidos por medio
de la materia con la que están construidos. Son instrumentos de
percusión; por ejemplo, hueso contra piedra.


b) Membranófonos: serie de instrumentos más sencillos
que los construidos por el hombre. Tambores: hechos con una membrana
tirante, sobre una nuez de coco, un recipiente cualquiera o una
verdadera y auténtica caja de resonancia.


c) Cordófonos: son aquellos de cuerda; por ejemplo, el arpa.


d) Aerófonos: el sonido se origina en ellos por
vibraciones de una columna de aire. Uno de los primeros instrumentos es
la flauta, en un principio construida con un hueso con agujeros.


Orígenes de la música

Es difícil precisar con exactitud el origen de la música y enmarcarlo
en una época precisa de la historia. El origen de la música, se
entiende como la creación de sonidos complejos.


Mundo antiguo (5000 a. C.-476 d. C.)

Antiguo Egipto y Mesopotamia

La música en Egipto poseía avanzados conocimientos que eran reservados para los sacerdotes. En el Imperio Nuevo
utilizaban ya la escala de siete sonidos. Este pueblo contó con un
instrumentario rico y variado; algunos de los más representativos son el
arpa como instrumento de cuerdas y el oboe doble como instrumento de
viento. En Mesopotamia los músicos eran considerados personas de gran
prestigio; acompañaban al monarca no solo en los actos de culto, sino
también en las suntuosas ceremonias de palacio y en las guerras. El arpa
es uno de los instrumentos más apreciados en Mesopotamia. La expresión
musical de Mesopotamia es considerada origen de la cultura musical
occidental.


Antigua Grecia


Escena de un banquete hacia el siglo II a. C. Este bajorrelieve procede de la cultura indogriega. Era habitual encontrar a un músico tocando una siringa o similar. Ancient Oriental Museum de Tokio.
En la Antigua Grecia,
la música se vio influida por todas las civilizaciones que la rodeaban,
dada su importante posición estratégica. Culturas como la mesopotámica, etrusca, egipcia
o incluso las indoeuropeas fueron de importante influencia tanto en sus
músicas como en sus instrumentos musicales. Los griegos daban mucha
importancia al valor educativo y moral de la música. Por ello está muy
relacionada con el poema épico. Aparecen los bardos o aedos
que, acompañados de una lira, vagan de pueblo en pueblo mendigando y
guardando memoria oral de la historia de Grecia y sus leyendas. Fue
entonces cuando se relacionó la música estrechamente con la filosofía. Los sabios de la época resaltan el valor cultural de la música. Pitágoras la considera «una medicina para el alma», y Aristóteles la utiliza para llegar a la catarsis emocional.


Posteriormente aparece en Atenas el ditirambo, cantos dirigidos a Dionisos, acompañados de danzas, y el aulós, un instrumento parecido a la flauta. Surgen asimismo dramas, tragedias y comedias de una manera combinada pero sin perder la danza, la música y la poesía.


Los principales instrumentos utilizados en Grecia fueron la lira, la cítara, el aulós, la siringa (también llamada flauta de Pan, por su creación mitológica que involucra a Pan y Siringa), varios tipos de tambores como por ejemplo el tympanon (siempre en manos de mujeres), el crótalo, el címbalo, el sistro y las castañuelas.


Antigua Roma


Euterpe con una flauta. Sarcófago de las musas. Museo del Louvre, en París.
Roma conquistó Grecia, pero la cultura de ésta era muy importante y,
aunque ambas culturas se fundieron, Roma no aportó nada a la música
griega. Eso sí, evolucionó a la manera romana, variando en ocasiones su
estética. Habitualmente se utilizaba la música en las grandes fiestas.
Eran muy valorados los músicos virtuosos o famosos, añadiendo vertientes
humorísticas y distendidas a sus actuaciones. Estos músicos vivían de
una manera bohemia, rodeados siempre de fiestas.


En los teatros romanos o anfiteatros se representaban comedias al estilo griego. Los autores más famosos fueron entre otros Plauto y Terencio. La tragedia tuvo trascendencia siendo su máximo cultivador Séneca. La música tenía un papel trascendental en estas obras teatrales.


A partir de la fundación de Roma sucede un hito musical, los ludiones. Estos eran unos actores de origen etrusco que bailaban al ritmo de la tibia (una especie de aulós). Los romanos intentan imitar estos artes y añaden el elemento de la música vocal. A estos nuevos artistas se les denominó histriones que significa bailarines en etrusco. Ninguna música de este estilo ha llegado hasta nosotros salvo un pequeño fragmento de una comedia de Terencio.


Cuando el imperio romano se consolida, llega la inmigración que
enriquece considerablemente la cultura romana. Fueron relevantes las
aportaciones de Siria, Egipto y las que provenían de la Península
Ibérica, actual España. Vuelven a aparecer antiguos estilos como la citarodia (versos con cítara) y la citarística (cítara sola virtuosa). Eran habituales los certámenes y competiciones en esta disciplina.


La música en la China Antigua: simbología y textura en la música tradicional china


Representación de los instrumentos tradicionalmente utilizados en la música tradicional china.
Desde los tiempos más antiguos, en China la música era tenida en
máxima consideración. Todas las dinastías le dedican un apartado
especial. Aún hoy la música China está impregnada de la tradición
secular, legendaria y misteriosa de una de las filosofías más antiguas
del mundo.



Representación de una cadencia típica en la música china.
La explicación acústica que sustenta este sistema musical es el de la
quinta soplada. Si soplamos con fuerza en un tubo cerrado,
correspondiente, por ejemplo, a fa4 se obtendrá una quinta justa superior, es decir do5. Pero este do5 también se puede obtener soplando normalmente en otro tubo que mida dos tercios de la longitud del primero.


Al cortarse un tercer tubo, que mida dos tercios de do5 se obtendrá una quinta justa superior a do5, es decir, sol5. Como este sonido está muy alejado de huang-chung, se duplica su longitud y se obtiene sol4, dado que la relación doble corresponde a la octava.


Pero los teóricos chinos se dieron cuenta de que podían obtener ese mismo sol4, cortando un tubo que midiera cuatro tercios de do5.


Trabajando así, y siempre sucesivamente con las relaciones dos
tercios y cuatro tercios, llegaron a la escala de los 12 lu, con la cual
se alcanza la octava. No la octava justa, por cierto, ya que la razón
1:2 nunca equivale a la ecuación 12 2/3. Obtuvieron entonces, una escala
dodecafónica de temperamento desigual.


El peligro de esta escala cíclica es que, por más precauciones que se
adopten, las fracciones se hacen cada vez más complicadas e
irreductibles a números enteros. Si otorgamos el número ochenta y uno al
huang-chung y le aplicamos el principio cíclico (2/3-4/3) al
llegar al sexto lu comienzan números con fracciones, y cada vez se hacen
más complicadas las ecuaciones a realizar: 81-54-72-48-64-42,666-56,888-etc., meros lu para su escala usual.



Sistema tonal chino tradicional.
En el siglo IV a. C. los teóricos chinos trataron de archivar las
quintas para alcanzar la octava, es decir, intentaron el temperamento
igual, pero solo en el año 1596 el príncipe Tsai-Yu propone afinar los
tubos según un principio equivalente al temperamento igual.


Cada vez que un tubo masculino produce uno femenino, el masculino, es
esposo y el femenino esposa. Cada vez que un tubo femenino produce uno
masculino, el tubo femenino es la madre y el masculino el hijo.


Los cinco primeros sonidos del ciclo de quintas constituyen la escala usual básica, pentatónica anhemitonal (sin semitonos).


Música de la Edad Media (476-1450)

Los orígenes de la música medieval se confunden con los últimos
desarrollos de la música del periodo tardío romano. La evolución de las
formas musicales apegadas al culto se resolvió a finales del siglo VI en el llamado canto gregoriano. La música monódica profana comenzó con las llamadas canciones de goliardos (ss. XI y XII) y alcanzó su máxima expresión con la música de los menestrelli, juglares, trovadores y troveros, junto a los minnesinger alemanes. Con la aparición en el siglo XIII de la escuela de Nôtre-Dame de París, la polifonía alcanzó un alto grado de sistematización y experimentó una gran transformación en el siglo XIV con el llamado Ars Nova, que constituyó la base de la que se sirvió el humanismo para el proceso que culminó en la música del Renacimiento.


La música en la Iglesia católica primitiva

Constantino
otorgó libertad de culto a los cristianos en Roma con el Edicto de
Milán hacia el año 325 d. C. Este nuevo espíritu de libertad impulsó a
los primeros cristianos a alabar a Dios
por medio de cánticos. Estos cristianos primigenios, buscando una nueva
identidad no deseaban utilizar los estilos musicales predominantes
paganos de la Roma de aquella época.


Para unificar los criterios musicales cristianos, San Pedro introdujo
melodías orientales. Cabe recordar que la música en Grecia se encuentra
más relacionada con Asia que con Europa. Los Salmos son cantos litúrgicos contenidos en el Antiguo testamento dentro del Libro de los salmos, ellos son de origen hebreo y los himnos
son canciones de alabanza de tradición helénica. Son estas formas de
música de origen oriental y basadas en una melodía cantada solo con la
voz humana y sin acompañamiento instrumental de ningún tipo, las que
dieron forma a la música desde entonces y hasta principios del segundo
milenio.


En un documento escrito por Plinio el Joven con la intención de informar al emperador Trajano
acerca de las costumbres de los cristianos, encontramos una interesante
referencia de su música: «... ellos (los cristianos) tenían la
costumbre de reunirse en un día específico al alba, para alabar a Cristo como si de un dios se tratase, con un canto alterno».


El canto alterno es aquel que se desarrolla entre dos coros, uno de
los cuales canta una estrofa y el otro le responde. En la liturgia
católica se le conoce como antífona, y se puede cantar con la participación de dos coros o de un solista y la congregación.


San Ambrosio, obispo de Milán, introdujo en Antioquía
cánticos en forma de antífona. Compuso a la vez himnos. Sus himnos
junto con otros ya existentes pronto se propagaron por toda Italia.
Debido a las frecuentes amenazas contra el Imperio romano
por parte de las tribus bárbaras existió una gran agitación que provocó
una dispersión de las melodías y la alteración de las mismas en cada
región.


El canto gregoriano

El canto gregoriano es un canto litúrgico de la Iglesia católica. Es
utilizado como expresión y mensaje dentro del culto y asimismo como
medio de expresión religiosa. Las principales características generales
de este estilo musical son las siguientes: normalmente son obras de
autor desconocido, son cantadas solo por hombres, monódicas cantadas a capella sin ornamentos instrumentales, son obras escritas en latín culto, el ritmo es libre, el ámbito de su interpretación es reducido a pocas personas, la melodía se mueve grados conjuntos y los llamados ocho modos gregorianos, tiene forma de diálogo oratorio de rezos y por ello son cantos austeros.


Estos cantos monódicos pueden clasificarse según: el momento de la liturgia o del día en el que son interpretadas, según el incipit
literario pueden ser himnos, salmos, cánticos de alabanza, etc.; según
el modelo de interpretación, si son de tracto solista o congregatorio,
antifonal (alternación de dos coros), responsorios de solista y coro o
de estilo coral directo.


Otros tipos de canto

Véase también

Música del Renacimiento (1450-1600)

Escuela flamenca

Es en la región flamenca (en los Países Bajos)
donde, por su desarrollo económico, la polifonía recibió un mayor
impulso y alcanzó su máximo esplendor entre los siglos XV y XVI. Los
músicos de Flandes
pronto se distinguieron por una técnica de contrapunto excelsa, y una
inspiración cuasi-divina. En poco tiempo, esto se vio reflejado en una
mayor influencia por parte de los músicos flamencos en todos o casi
todos los centros musicales de Europa. Donde había polifonía se podía
encontrar a un músico flamenco. Esto se vio, además, potenciado gracias a
la edificación de enormes catedrales en donde fue creada una gran
cantidad de schola cantorum.


Ya para finales de siglo XV, apareció en la escena musical un gran
personaje, de quien se dice salvó a la música polifónica de los
designios del santo padre: Josquin Des Pres.
Aunque de nacionalidad francesa, vivió desde muy joven en Italia. Con
su estilo cautivó a más de uno, mostró gran maestría en el manejo del contrapunto e hizo uso del semitono.
Se dice que Des Pres escribía tan solo cuando le daba la gana: algo
raro en su época y el comienzo de una gran libertad para los
compositores.


Música renacentista francesa

La chanson, música de tipo cordal que desembocará en el madrigal. En él destacan Pierre Attaignant, Clement Janequín y Claude Le Jeune
(1528-1600). Las peculiaridades de estos compositores son el enorme
brillo y fuerza rítmica que dan a su música un carácter enormemente
extrovertido, se distinguió por tener realismo expresivo, describe la
naturaleza y resalta la expresión del texto; uno de sus exponentes es
Clement Janequin. Escribió una de las canciones populares llamada L'Ahutte.
Esta melodía describe escenas de cacería, cuadros de batalla, parloteo
de mujeres y el ir y venir de la gente de los mercados. Lo describe como
si quisiera pintarlos en un fresco para mostrar en la vida común.


El canto de la reforma religiosa se aplica a melodías de canciones
populares y se utiliza para el servicio religiosos en donde intervenían
grandes grupos de personas.


Juan Calvino utilizó ese canto masivo al unísono y lo armonizó a cuatro voces.


Música renacentistas italianas

La música italiana se vio condicionada por el papel que ocuparon los compositores flamencos como: Adrián Willaert
y sus discípulos que trasplantaron el estilo polifónico holandés. En
menos de un siglo, Italia reemplazó a los Países Bajos como centro de la
vida musical europea. Existían dos tipos de formas musicales:


  • la fróttola,
    que era un tipo de canción estrófica, silábicamente musicalizada a
    cuatro voces, con esquemas rítmicos marcados, armonías diatónicas y un
    estilo homófono con la melodía en la voz superior. Tiene varios subtipos
    como la barzelleta, el capitolo, el estrambotto,
    etc. Se solía ejecutar cantando la voz superior y tocar las otra tres
    voces a modo de acompañamiento. Sus textos eran amatorios y satíricos.
    Sus principales compositores fueron italianos.
  • la lauda, contrapartida religiosa de la fróttola; se cantaba en reuniones religiosas semipúblicas a capella,
    o con instrumentos que tocaban las tres voces superiores. Era en su
    mayor parte silábica y homófona, con la melodía en la voz superior,
    llamada música.

Música renacentista inglesa

En la música del renacimiento inglés, se destaca el compositor
William Byrd, quien desempeñó un papel crucial en la música de clave;
otro compositor de alta relevancia es John Dowland, compositor de
espléndidas y reconocidas melodías para laúd.


Música renacentista alemana

Durante el siglo XVII, Alemania vivía la guerra de los 30 años, el
Sacro Imperio Germánico a cargo del Emperador Felipe II y de su hermano
Fernando I, enfrentaba una guerra contra el protestantismo en Alemania,
por tanto las artes en Alemania sufrían una fuerte represión por parte
del clero antes y durante la guerra; entre otros, no era permitido
componer en alemán, sin embargo se dio la paz de Westfalia, por la
intervención del cardenal Richelieu en la guerra, y las artes
florecieron en Alemania, entre los primeros compositores en destacarse
están Esaías Reusner, Johann Pachelbel y Heinrich Schütz, aunque estos no escribieron la música religiosa en alemán, uno de los primeros en componer en alemán fueron los organistas Johann Sebastian Bach y Diderik Buxtehude.


Música renacentista española

Como en las letras, el siglo XVI es también el Siglo de Oro de la música española. Destacan las obras de los compositores Tomás Luis de Victoria, Cristóbal de Morales y Francisco Guerrero.


Entre las obras más importantes del renacimiento se destacan: el Cancionero de palacio, música de la corte de los Reyes Católicos (Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón), el cancionero Al-Ándalus, los libros en cifras para vihuela de Alonso Mudarra, los compositores Luis de Narváez, Gaspar Sanz y el madrigalista Juan del Encina.


Música del período de la práctica común o "clásica" (1600-1900)

Barroco (1600-1750)

La música barroca es el periodo musical que domina a Europa durante
todo el siglo XVII y primera mitad del siguiente, siendo reemplazada por
el clasicismo hacia 1750-1760. Se considera que nació en Italia y
alcanzó su máximo esplendor en Alemania durante el barroco tardío. Es
uno de los periodos más ricos, fértiles, creativos y revolucionarios de
la historia de la música.


En este período se desarrollaron nuevas formas y se operaron grandes
avances técnicos tanto en la composición como en el virtuosismo; así
tenemos: cromatismo, expresividad, bajo cifrado y bajo continuo,
intensidad, ópera, oratorio, cantata, sonata, tocata, suite, fuga y la
sinfonía.


El bajo continuo

También llamado bajo cifrado, designa el sistema de acompañamiento
ideado a comienzos del período barroco, y es además un sistema
estenográfico o taquigráfico de escritura musical. Como técnica de
composición permitía al compositor trazar tan solo el contorno de la
melodía y el bajo cifrado, dejando las voces medias, o sea el relleno
armónico, a la invención del continuista. La ejecución del continuo
requiere dos instrumentistas: un instrumento melódico grave (viola,
gamba, violoncelo, contrabajo, fagot, etc.) que ejecuta las notas del
bajo y un instrumento armónico (laud, clavecín, órgano) a cargo del
continuista, quien desenvuelve improvisadamente las armonías, de acuerdo
con las cifras del bajo cifrado, en la forma de acordes arpegios u
otras figuraciones, todo ello de conforme al estilo y las necesidades
expresivas del texto musical.


El sistema tonal

El sistema tonal fue una evolución desde los últimos maestros de la
música medieval hasta su máximo esplendor desde Bach a los últimos
compositores tonales del posromanticismo.
En sus comienzos, se definió una armonía musical compuesta por siete
asuntos distintos: las notas, los intervalos, los géneros, los sistemas
de escala, los tonos, la modulación y la composición de melodías.


Barroco temprano (1600-1650)

La música en Italia durante los siglos XVI, XVII y principios del
XVIII estaba viviendo su apogeo y además estaba en búsqueda del máximo
esplendor artístico, de lo excelso a lo sublime; el regocijo de lo
religioso se disputaba entre lo humano y lo divino en el campo de
batalla que era el Barroco. El theatrum mundi italiano vivía bajo el precepto de «delectare et movere» (‘deleitar y emocionar’). La sprezzatura italiana, daba paso a lo que sería el más grande espectáculo de la voz humana: la ópera. El concerto grosso italiano y la orquesta italiana fueron el prototipo de composición y de ejecución a seguir por toda Europa occidental. Los castrati
juegan un rol preponderante durante el Barroco italiano, eran el
Barroco humano, lo hermoso extravagante y a la vez lo grotesco, lo
confuso o manierista, lo bello con lo monstruoso, la moral y el
decaimiento contra el esplendor supremo de la sociedad de la Italia
barroca (Caffarelli, Senesino, Carestini) inmortalizados por una voz que trascendía el concepto de «perfección», que incluso a algunos llevó a la locura.


El violino
italiano, una puesta en escena del manierismo barroco, era un vehículo
más para el virtuosismo del ejecutante que del compositor, que
únicamente indicaba pautas que los intérpretes tomaban con gran
libertad. Ejemplos de esta época son los doce conciertos de Pietro Locatelli, y el concerto grosso de Arcangelo Corelli.


  • Jan Pieterszoon Sweelinck (1562-1621).
  • Claudio Monteverdi
    (1567-1643) fue un importantísimo compositor italiano, uno de los
    primeros en desarrollar los recursos barrocos, los que aplicó
    extensamente a la ópera, el madrigal y la música religiosa. Dominó tanto
    los nuevos estilos de comienzos del siglo XVII, como los más avanzados
    recursos de la polifonía franco-flamenca.
    Participó intensamente en el desarrollo de la ópera veneciana. Compuso
    gran cantidad de música religiosa y más de 250 madrigales. Gran parte de
    sus óperas se han perdido. Se conservan solo tres Orfeo (1607), El regreso de Ulises y la 'Coronación de Popea (1624).
    Monteverdi sobresalió por su libertad creadora en el uso de las formas,
    estilos y texturas antiguas y nuevas, del poder expresivo de la armonía
    y las disonancias y del poder caracterizador de los instrumentos de la
    orquesta.
  • Girolamo Frescobaldi (1583-1643).
  • Heinrich Schütz (1585-1672).

Barroco medio (1650-1700)

Barroco tardío (1700-1750)


Bach es uno de los compositores más importantes de la música universal y la cima de la era barroca.
El barroco en la música, al contrario de otras ramas del arte,
pervive un poco más en el tiempo y se extiende hasta la década de los 50
y 60 del siglo XVIII, cuando mueren los últimos grandes exponentes de
la época barroca: Antonio Vivaldi, Georg Philipp Telemann, Jean Philippe Rameau, Johann Sebastian Bach, Doménico Scarlatti y Georg Friedrich Händel.


La última generación importante nacen todos entre 1668 y 1685 donde
muchos de ellos representan el cenit nacional y de la era en el país
donde vivieron: Vivaldi en Italia, Bach y Telemann en Alemania, Händel
en Inglaterra, Rameau y Couperin en Francia y Scarlatti en España.
Aunque algunos de ellos no solo se apegan a su escuela nacional y hacen
una síntesis y resumen de todas las escuelas como es el caso de Bach,
Handel y Telemann, todos nacidos en Alemania, aunque Handel se marcha a
Italia en 1706 para no volver jamás y asentándose en Inglaterra en 1713
hasta su muerte, convirtiéndose el mayor exponente de la escuela
inglesa.


Es con esta generación alemana, especialmente por Bach, cuando el
mundo musical germánico se convierte en la patria musical de primer
orden, superando Italia y desplazando en ser la máxima potencia musical,
que durara hasta principios del siglo XX, desde Bach hasta Schonberg y
la segunda escuela de Viena.


En esta última etapa del barroco, que comienza hacia 1700-1710 cuando
esta generación empieza a ser activa en el mundo musical de la época,
la música adquiere y avanza a una nueva dimensión sin romper el estilo
barroco en todos los ámbitos, desde los géneros y formas, hasta la forma
de escuchar la música pasando por los instrumentos e instrumentación.
El barroco musical adquiere aquí una espléndida madurez, apogeo y una
gran refinación inédita en las dos etapas anteriores que culminará
especialmente en la obra de Bach y Händel, las dos grandes figuras
dominantes de este periodo.



Jean Philippe Rameau
es el más importante teórico musical del siglo XVIII y junto con Bach
estableció el sistema tonal que perduraría hasta el siglo XX. Sus obras
son la cumbre del Barroco francés.
La técnica de la polifonía y el contrapunto aún tiene una especial
importancia en esta época, de forma más notable en Alemania y sobre todo
en Bach, pero la homofonía adquiere cada vez más auge e importancia,
conviviendo las dos técnicas durante algunas décadas de forma a la par
durante esta generación de compositores, algunos de ellos como Bach o
Handel, dominándolos con gran maestría.


Uno de los hitos más importantes del último estilo del Barroco es el
definitivo asentamiento de la tonalidad en la música occidental con una
de las obras más importantes de la música universal, el clave bien
temperado BWV 846-893, de Bach, una colección en dos libros publicados
en 1722 y 1744 que se compone de 24 preludios y fugas cada libro en los
tonos del sistema tonal, siendo una demostración del sistema tonal que
estará vigente hasta principios del siglo XX.


En el mismo año del primer libro, 1722, de forma simultánea aunque
independiente, se publicara también el primer gran tratado del sistema
tonal: "Tratado de armonía reducida a sus principios naturales" de Jean Philippe Rameau, que aunque este tratado es imperfecto, se utilizara de referencia hasta principios del siglo XX.


Las formas musicales del barroco tardío son prácticamente las mismas
del periodo anterior, pero con pequeñas novedades que serán precedentes
importantes y abrirán un camino de algunos de los géneros más queridos
del clasicismo vienés de la segunda mitad de ese siglo: El concierto
para teclado y la sonata con acompañamiento sin bajo continuo.



Handel es una gran figura del último Barroco. Sus óperas son la máxima
expresión del género en esa era, siendo conjuntamente con Mozart, el
compositor más importante del género en el siglo XVIII.
En cuanto a instrumentos, se hacen varios cambios y algunos
instrumentos de etapas precedentes no aguantan hasta el final del
barroco y caen en desuso mucho antes, el laud y la viola la gamba, en
general remplazados por otros más nuevos que en esta época alcanzan un
gran auge técnico y de prestigio, como el violín, la guitarra o el
violonchelo. El clave seguirá omnipresente en toda la música de este
periodo culminando su larga trayectoria de los siglos anteriores en las
obras de Bach, Rameau, Händel, y Scarlatti, aunque estará en boga hasta
1770. El órgano seguirá teniendo un peso importante en Alemania, donde
con Bach alcanza su más alta expresión en toda la historia.


Conforme pasa el tiempo el estilo Barroco, que llevaba ya mucho
tiempo como el estilo dominador de la música occidental, es rechazado
por las generaciones posteriores a los últimos grandes exponentes del
Barroco, que practicaran un estilo más sencillo, con apenas contrapunto,
el estilo Galante, en boga desde 1730.


La nueva generación ilustrada, nacida a partir de 1700, la rechazara
por complicada, recargada, por abusar del contrapunto, por árida y
antigua, y el estilo quedara apegado a partir de 1730 a las generaciones
más viejas del momento, extinguiéndose prácticamente entre 1741 y 1767,
con la muerte de Vivaldi, Bach, Händel, Rameau y Telemann.


Clasicismo (1750-1800)


Es el estilo caracterizado por la transición de la música barroca
hacia una música equilibrada entre estructura y melodía. Ocupa la
segunda mitad del siglo XVIII. Franz Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven son tres de sus representantes más destacados


La orquesta y nuevas formas musicales


  • Carl Philipp Emanuel Bach
    (1714-1788), fue un músico y compositor alemán. Es a menudo referido
    como C. P. E. Bach. Está considerado uno de los fundadores del estilo
    clásico y uno de los compositores más importantes del periodo galante,
    aparte de ser el último gran maestro del clave hasta el siglo XX. Carl
    Philipp Emanuel Bach compuso veintidós Pasiones, dos oratorios,
    diecinueve sinfonías, quince conciertos, unas doscientas obras de cámara
    y diversas piezas para teclado, canciones e himnos.
  • Franz Joseph Haydn
    (1732-1809), compositor austriaco, una de las figuras más influyentes
    en el desarrollo de la música del clasicismo (c. 1750-1820). En 1755
    trabajó para el barón Karl Josef von Fürnberg, época en que compuso sus
    primeros cuartetos para cuerda. En 1759 fue nombrado director musical
    del conde Fernando Maximilian von Morzin. Desde 1761 hasta su muerte,
    trabajó al servicio de los príncipes Esterhazy ―primero Paul Anton y
    luego Nikolaus―, donde tuvo a su disposición una de las mejores
    orquestas de Europa.
  • Wolfgang Amadeus Mozart
    (1756-1791), compositor austriaco del periodo clásico. Uno de los más
    grandes e influyentes en la historia de la música occidental. Estudió
    con Leopold Mozart,
    su padre, conocido violinista y compositor que trabajaba en la orquesta
    de la corte del arzobispo de Salzburgo. Desde pequeño fue niño prodigio
    y un genio musical. Se dice que era el compositor perfecto, debido a
    que en sus borradores casi no se detectaba error alguno. Se
    caracterizaba por su estilo sencillo, claro y equilibrado, aunque sin
    huir la intensidad emocional. En su enorme producción musical (más de
    600 obras, a pesar de su corta vida) destacan, entre muchos otros
    géneros musicales, sus conciertos para piano y sus óperas.

  • Ludwig van Beethoven
    (1770-1827), compositor alemán, considerado uno de los más grandes de
    la cultura occidental. Se formó en un ambiente propicio para el
    desarrollo de sus facultades aunque excesivamente rígido. Sus primeros
    brotes de talento musical fueron dirigidos de forma tiránica por la
    disciplina de su padre, que era tenor en la capilla de la corte. En 1789
    Beethoven comenzó a trabajar como músico de la corte para mantener a su
    familia. Sus primeras obras bajo la tutela del compositor alemán Christian Gottlob Neefe,
    especialmente la cantata fúnebre por la muerte del emperador José II,
    mostraban ya una gran inteligencia, y se pensó en la posibilidad de que
    se fuera a Viena para estudiar con Wolfgang Amadeus Mozart. Aunque la
    muerte de Mozart en 1791 hizo que estos planes no pudieran realizarse,
    Beethoven marchó a Viena en el año 1792 para estudiar con el compositor
    austriaco Joseph Haydn. Beethoven ha sido reconocido tanto por sus
    principios clásicos como por su libertad de expresión, por lo que se lo
    sitúa como el último de los clásicos y el primero de los románticos.

Escuela de Mannheim

La escuela más importante durante el primer clasicismo fue, sin lugar
a dudas, la escuela de Mannheim. En esta ciudad comienza a
desarrollarse esta escuela orquestal. A partir de 1740 se establece una
orquesta reconocida como la mejor de la época donde acudieron los
músicos más sobresalientes de Europa, liderados por el compositor Johann
Stamitz y sobre cuyo modelo y composición se establecerían todas las
orquestas clásicas del período.


Esta escuela contribuyó a fijar las formas clásicas y a explorar y
desarrollar los efectos orquestales que hasta entonces se habían
limitado a las oberturas de las óperas. Además dividió la orquesta en
dos partes iguales que dialogan entre sí.


Otras escuelas

La Escuela de Viena. La particularidad de esta escuela es el uso de temas de carácter contrastante. Tuvo como representantes a Florian Leopold Gassmann, Georg Monn y Georg Christoph Wagenseil.


La escuela de Berlín. La importancia de esta escuela radica en que
fue el primer lugar en donde se inicia la técnica del desarrollo. Como
representante está Carl Philipp Emmanuel Bach.


Clasicismo mediterráneo

Romanticismo (1800-1860)


Frederic Chopin fue el pianista más característico del período y uno de los más importantes compositores del instrumento

Richard Wagner fue el compositor que llevó a su apogeo el género de la ópera

El piano romántico

  • Franz Schubert (1797-1828), compositor austriaco, gran incomprendido en su tiempo, cuyos lieder
    (canciones para voz solista y piano basadas en poemas alemanes) están
    entre las obras maestras de este género, y cuyos trabajos instrumentales
    son un puente entre el clasicismo y el romanticismo del siglo XIX.
    Escribió obras para piano, música sinfónica, religiosa y numerosas
    óperas.
  • Félix Mendelssohn
    (1809-1847), compositor alemán, una de las principales figuras de
    comienzos del romanticismo europeo del siglo XIX. A los 9 años debutó
    como pianista y a los 11 años interpretó su primera composición. Compuso
    la obertura Sueño de una noche de verano cuando tenía 17 años y la obra que contiene la famosa Marcha nupcial 17 años después. Tuvo como profesores al compositor y pianista checo Ignaz Moscheles y al compositor alemán Carl Friedrich Zelter. A Mendelssohn se le atribuye el haber redescubierto la obra de Johann Sebastián Bach, al estrenar en 1829 su Pasión según San Mateo.
  • Frédéric Chopin
    (1810-1849), comenzó a estudiar piano a los cuatro años. Aprendió la
    técnica del instrumento prácticamente de forma autodidacta, aunque más
    tarde estudió armonía y contrapunto en el conservatorio de la capital
    polaca. También fue precoz como compositor: su primera obra publicada
    data de 1817. Desde muy joven mantuvo estrecha relación con las altas
    esferas sociales, ante quienes tocaba en sus reuniones musicales. A los
    20 años de edad dejó su Polonia natal en un viaje de estudios, pero
    nunca regresó. Su obra se caracterizó por el intimismo, la delicadeza,
    la facilidad melódica, y una revolucionaria técnica de ejecución. El
    piano fue su instrumento por excelencia, y tuvo gran popularidad e
    influencia en los compositores de su época.
  • Robert Schumann
    (1810-1856), compositor alemán del Romanticismo. Desde niño, ya
    demostraba sus cualidades musicales, y su padre lo apoyó durante su
    formación procurándole un profesor de piano. La dedicación a su carrera
    musical se vio truncada por la muerte de su padre, aunque posteriormente
    reemprendería sus estudios. Fue un brillante compositor y crítico
    musical, lo que le permitió descubrir a Johannes Brahms cuando era un
    joven de veinte años. En 1839, Robert se casó con Clara Wieck, y
    tuvieron ocho hijos. Finalmente, durante sus últimos años se acentuaron
    las depresiones, crisis, intentos de suicidios y periodos de reclusión.
    Murió de tifus en un sanatorio.
  • Franz Liszt (1811-1886), compositor austro-húngaro, pianista y profesor.
  • Johannes Brahms
    (1833-1897). Después de estudiar violín y violonchelo con su padre,
    contrabajista del teatro de la ciudad, Brahms se especializó en el piano
    y comenzó a componer bajo la tutela del maestro alemán Eduard Marxsen,
    cuyo conservador gusto musical dejó una profunda huella en él. En 1853
    inició una gira de conciertos como pianista acompañante del violinista
    húngaro Eduard Reményi. Durante esta gira conoció al violinista, también húngaro, Joseph Joachim, quien lo presentó al compositor alemán Robert Schumann.
    Schumann se quedó tan sorprendido con las composiciones de Brahms,
    obras aún no editadas, que escribió un apasionado artículo en una
    revista de la época sobre el joven compositor. Brahms cobró un sincero
    afecto a Schumann y su mujer, la famosa pianista Clara Josephine
    Schumann, y esta amistad y el aliento que recibió de ellos le
    proporcionaron energías para trabajar sin descanso.

Música programática

El lied

El lied es la forma vocal menor del romanticismo más destacada. Consiste en la interpretación de un poema realizada por un cantante y piano. La estructura general es A B A donde la primera y la última estrofa tienen la misma melodía. El creador del lied es Schubert, sus principales temas eran la muerte, el amor y la naturaleza.


Sinfonía romántica

Los nacionalismos (1850-1950)

Rusia

El nacionalismo es una corriente iniciada en Rusia. Mikhail Glinka famoso por su ópera Una vida para el zar alentó a Aleksandr Dargomyzhski
para ayudarle a convencer a un grupo de cinco compositores rusos a
coordinar sus trabajos basados en la cultura rusa. Más tarde fueron
conocidos como El Grupo de los Cinco. La ópera de Dargomyzhski El convidado de piedra fue la piedra angular sobre la que se basó esta nueva escuela.


Glinka es comúnmente recordado como el fundador de la música
nacionalista rusa. Una vez depurado su estilo de composición en relación
con sus estudios posteriores, despertó una gran atención tanto en su
país como en el extranjero. Sus operas rusas ofrecían una síntesis de
composición occidental pero con melodía rusa, mientras que su música
orquestal, con una instrumentación excelente, ofrecía una combinación de
lo tradicional y lo exótico.


El Grupo de los Cinco

De este grupo de cinco, solo dos eran músicos profesionales, César Cui y Mili Balákirev, ambos poco conocidos. Un tercero Aleksandr Borodin es más conocido por su composición En las estepas de Asia Central y por Bailes polovtsianos de su ópera Príncipe Ígor.


Otro componente de este grupo fue Modest Mussorgski quien introduce ritmos del folclore ruso y escalas inusuales procedentes de la música de la iglesia ortodoxa, tan características en sus obras. Entre sus trabajos encontramos dos obras para piano La noche en el Monte Calvo y Cuadros de una exposición, que posteriormente llamaron la atención a Maurice Ravel quien hizo sendos arreglos orquestales de ambas.


El quinto y último miembro del grupo fue Nikolai Rimsky-Korsakov, que fundamentó su trabajo en obras dramáticas de fuerza rítmica y color orquestal. Sus obras más improtantes fueron la ópera El gallo de oro y su famosa suite orquestal Scheherezade. También utiliza elementos de la iglesia rusa en su obertura Gran Pascua rusa e influencias de la música tradicional asturiana o andaluza en su Capricho español.


Piotr Ilich Chaikovski fue otro de los compositores rusos que usaban un tono y color brillantes. Su sexta sinfonía Pathetique es muy conocida, y realizó, también la música de tres famosos ballets: El cascanueces, La Bella Durmiente y El lago de los cisnes. Obras como la obertura de Marcha eslava, y Capricho italiano
ubican definitivamente a Tchaikovsky dentro del nacionalismo. Estas
obras han sido programadas tan a menudo que se consideran entre las
obras más famosas jamás construidas.


Bohemia

Escandinavia

España

Francia

Impresionismo (1860-1910)


Claude Debussy fue el principal compositor de este movimiento
El Impresionismo musical
es un movimiento musical surgido a finales del siglo XIX y principios
del XX sobre todo en la música francesa, con la necesidad de los
compositores de probar nuevas combinaciones de instrumentos para
conseguir una mayor riqueza tímbrica. En el Impresionismo musical se da
mucha importancia a los timbres, con los que se consiguen diferentes
efectos. También se caracteriza porque los tiempos no son lineales sino
que se ejecutan en sucesión de impresiones. Se relaciona de esta manera
con el Impresionismo pictórico, que conseguía las imágenes mediante
pequeñas pinceladas de color. Dos de los principales compositores de
este movimiento son Claude Debussy y Maurice Ravel.


Música moderna y contemporánea (1910-presente)

El siglo XX estuvo marcado por dos grandes acontecimientos que fueron
muy decisivos en la historia de la música occidental, y marcaron el
avance posterior que seguirá la música hasta llegar a nuestros días. El
primero es el abandono de la tonalidad y la total ruptura de las formas y
técnicas que se venían haciendo desde los principios de la era barroca a
partir de 1910, en concordia con las otras rupturas totales de las
otras ramas de las artes. A partir de ahí, la música occidental se
vuelve muy experimental y los compositores se empeñan en hallar nuevos
caminos tanto en las formas, los instrumentos, los colores, la
tonalidad, el ritmo para hacer una música totalmente nueva y alejada del
período de la práctica común de los últimos trescientos años.


El segundo gran fenómeno es el auge y masificación de un tipo de
música que se desarrolló en las ciudades durante el siglo anterior en
contacto con las dos grandes ramas en que se dividía hasta ese momento
la música (la étnica y la académica): la música popular.
Este tipo de música, consumida por la creciente clase media urbana,
experimentará un gran desarrollo gracias a la posibilidad de grabar
sonido mediante las nuevas tecnologías de principios del siglo XX (lo
que dará lugar a la industria del disco) y la aparición de medios de
comunicación de masas como la radio y el cine sonoro. El efecto de la
música popular y la industria musical que se desarrolla en torno a ella cambiarán drásticamente los hábitos musicales que estaban presentes desde la Edad Media.


Música modernista y contemporánea

Futurismo

El futurismo fue uno de los movimientos iniciales de
vanguardia en la Europa del Siglo XX. Esta corriente artística fue
fundada en Italia por el poeta italiano Filippo Tommaso Marinetti, quien redacta el Manifiesto Futurista, y lo publica el 20 de febrero de 1909 en el diario Le Figaro de París.


Este movimiento buscaba la ruptura con las tradiciones artísticas del pasado y los signos convencionales de la historia del arte.
Intentó enaltecer la vida contemporánea, esto por medio de dos temas
principales: la máquina y el movimiento. Los principales compositores
futuristas fueron los italianos Francesco Balilla Pratella y Luigi Russolo.


Crisis de la tonalidad y atonalismo

Los primeros antecedentes de la música europea sin un centro tonal se encuentran en Franz Liszt con su Bagatella sin tonalidad de 1885,
período que ya se hablaba de una "crisis de la tonalidad". Esta crisis
se generó a partir del uso cada vez más frecuente de acordes ambiguos,
inflexiones armónicas menos probables, y las inflexiones melódicas y
rítmicas más inusuales posibles dentro de la música tonal.


A principios del siglo XX compositores como Claude Debussy, Aleksandr Skriabin, Béla Bartók, Paul Hindemith, Serguéi Prokófiev, Carl Ruggles, Ígor Stravinsky y Edgard Varèse, escribieron música que se ha descrito, total o parcialmente, como atonal. La primera fase del atonalismo (antecesora del dodecafonismo), conocida como "atonalidad libre" o "cromatismo libre", implicó un intento consciente de evitar la armonía diatónica tradicional. Las obras más importantes de este periodo son la ópera Wozzeck (1917-1922) de Alban Berg y Pierrot Lunaire (1912) de Arnold Schönberg.


Primitivismo


Ígor Stravinsky (1882-1971), su obra La consagración de la primavera es considerada la obra más importante del siglo XX.
El primitivismo fue un movimiento de las artes que pretendía rescatar
el folclor más arcaico de ciertas regiones con un lenguaje moderno.
Similar al nacionalismo en su afán por rescatar lo local, el
primitivismo incorporó además métricas y acentuaciones irregulares, un mayor uso de la percusión y otros timbres, escalas modales, y armonía politonal y atonal. Dentro de la música los dos gigantes de este movimiento fueron el ruso Ígor Stravinsky y el húngaro Bela Bartok, aunque la obra de ambos sobrepasa con creces la denominación "primitivista".


Microtonalismo

El microtonalismo es la música que utiliza microtonos (los intervalos musicales menores que un semitono). El músico estadounidense Charles Ives definía a los microtonos de manera humorística como “las notas entre las teclas del piano”. El mexicano Julián Carrillo
(1875-1965) distingue dieciséis sonidos claramente diferentes entre los
lanzamientos de G y A emitida por la cuarta cuerda de violín, lo que
fue su punto de partida para componer una gran cantidad de música
microtonal. El microtonalismo está presente en las obras de George Enescu, Bela Bartok y Miguel Oblitas Bustamante.
Algunos otros autores emplearon también esta técnica. La música
microtonal nunca tuvo demasiada aceptación y fue considerada en adelante
casi exclusivamente por los músicos de Vanguardia.


Neoclasicismo

El neoclasicismo
en música refiere al movimiento del siglo XX que retomó una práctica
común de tradición en cuanto a la armonía, la melodía, la forma, los
timbres y los ritmos, pero mezclada con grandes disonancias atonales y
ritmos sincopados, como punto de partida para componer música. Ígor Stravinski, Paul Hindemith, Serguéi Prokófiev, Dmitri Shostakóvich y Béla Bartók son los compositores más importantes usualmente mencionados en este estilo, pero también el prolífico Darius Milhaud y sus contemporáneos Francis Poulenc y Arthur Honegger.


Música electrónica y concreta

Los avances tecnológicos en el siglo XX permitieron a los compositores utilizar medios electrónicos para producir sonidos. En Francia se desarrolló la música concreta escuela que producía sonidos existentes en el mundo. Se llama concreta porque según Pierre Schaeffer, su inventor, planteaba que está producida por objetos concretos y no por los abstractos que serían los instrumentos musicales tradicionales. El primero que dispuso de esos medios fue Edgar Varese, quien presentó Poème électronique en el pabellón Philips de la Exposición de Bruselas en 1958. En 1951, Schaeffer, junto a Pierre Henry,
crearon el Grupo de Investigación de Música Concreta en París. Pronto
atrajo un gran interés, y entre los que se acercaron se encontraban
diferentes compositores significativos como Olivier Messiaen, Pierre Boulez, Jean Barraqué, Karlheinz Stockhausen, Edgard Varese, Iannis Xenakis, Michel Philippot y Arthur Honegger.


En Alemania en cambio la forma de usar la tecnología se llamó música electrónica, que es aquella que utiliza solamente sonidos producidos electrónicamente. El primer concierto tendría lugar en Darmstadt en 1951, sin embargo la primera obra de importancia sería El canto de los adolescentes de Karlheinz Stockhausen de 1956.


Iannis Xenakis
es otro compositor moderno que ha usado computadoras e instrumentos
electrónicos (incluido uno inventado por él) en muchas composiciones.


Música aleatoria y vanguardismo radical


El compositor alemán Karlheinz Stockhausen (1928-2007) fue pionero en muchas de las formas musicales vanguardistas del siglo XX.
Si bien el modernismo en sí es música de vanguardia, el vanguardismo
dentro de ella se refiere a los movimientos más radicales y
controversiales, donde el concepto de música llega hasta sus límites —si
no ya los sobrepasa— utilizando elementos como ruidos, grabaciones, el sentido del humor, el azar, la improvisación, el teatro, el absurdo, el ridículo, o la sorpresa.
Dentro de los géneros generalmente ubicados dentro de esta corriente
radical se encuentra la música aleatoria, la música electrónica en vivo,
el teatro musical, la música ritual, la composición de procesos, el happening
musical, o la música intuitiva, entre muchas otras. Entre los
compositores más trascendentales que incursionaron en estas aventuras se
encuentra John Cage en América y Karlheinz Stockhausen en Europa.


Micropolifonía y masas sonoras

En palabras de David Cope la micropolifonía se trata de «una simultaneidad de diferentes líneas, ritmos y timbres».3​ ​ La técnica fue desarrollada por György Ligeti, quien la explicó así: «La compleja polifonía de las voces individuales está enmarcada en un flujo armónico-musical, en el que las armonías no cambian súbitamente, sino que se van convirtiendo en otras; una combinación interválica
discernible es gradualmente haciéndose borrosa, y de esta nubosidad es
posible sentir que una nueva combinación interválica está tomando
forma».


Intrínsecamente relacionada con la micropolifonía esta la masa de sonido o masa sonora que es una textura musical cuya composición, en contraste con otras texturas más tradicionales, «minimiza la importancia de las alturas musicales individuales para preferir la textura, el timbre y la dinámica como principales formadores del gesto y el impacto».4​ ​


Minimalismo


Philip Glass
(1937) fue uno de los iniciadores del movimiento minimalista en Estados
Unidos, y es actualmente uno de los compositores doctos más famosos del
mundo.
Varios compositores de la década de los sesenta comenzaron a explorar
lo que ahora llamamos minimalismo. La más específica definición de
minimalismo refiere al dominio de los procesos en música donde los
fragmentos se superponen en capas unos a otros, a menudo se repiten,
para producir la totalidad de la trama sonora. Ejemplos tempranos
incluyen En do (de Terry Riley) y Tamborileando (de Steve Reich). La onda minimalista de compositores —Terry Riley, Philip Glass, Steve Reich, La Monte Young, John Adams y Michael Nyman,
para nombrar los más importantes— deseaban hacer la música accesible
para los oyentes comunes, expresando cuestiones específicas y concretas
de la forma dramática y musical, sin ocultarlas bajo la técnica, sino
más bien haciéndolas explícitas, volviendo a las tríadas mayores y
menores de la música tonal, pero sin utilizar la funcionalidad armónica
tradicional.


Música cinematográfica

Desde la llegada del cine sonoro
a finales de la década de los 1920, la música ha cumplido un rol
crucial en la industria y el arte del cine. Muchos de los grandes
compositores que vivieron en esa primera época, tales como los rusos
Prokofiev y Shostakovic, incursionaron también en esta área.
Posteriormente, hubo numerosos compositores que dedicaron su carrera
total o mayormente a trabajar a través del cine. Dentro de los grandes
compositores de música de cine se encuentran:


Otros de los grandes compositores, especialmente del último cuarto de siglo en adelante, han sido Nino Rota, Howard Shore, Alan Silvestri, Danny Elfman, Hans Zimmer y Henry Mancini.


Poliestilismo

Poliestilismo (también llamado "eclecticismo") es el uso de múltiples
estilos o técnicas musicales, y es considerado una característica
posmoderna que comienza a finales del siglo XX y se acentúa en el siglo
XXI.


Compositores poliestilísticos son, por ejemplo, Lera Auerbach, Luciano Berio, William Bolcom, Sofia Gubaidulina, Hans Werner Henze, George Rochberg, Arturo Rodas, Magaly Ruiz, Frederic Rzewski, Alfred Schnittke, Dmitri Silnitsky, Valentín Silvestrov, Santiago Sosa Rolón, Ezequiel Viñao, Frank Zappa o John Zorn.


Espectralismo

El espectralismo es un género musical originado en Francia en la década de los sesenta alrededor de un grupo de compositores agrupados en torno al Ensemble l'Itinéraire (Gérard Grisey, Tristan Murail y Hughes Dufourt). La música espectral, en un sentido restrictivo, se basa principalmente en el descubrimiento de la naturaleza del timbre musical y en la descomposición espectral del sonido musical, en el origen de la percepción del timbre.


El movimiento se ha ido ensanchando e influye en las más importantes
tendencias contemporáneas de composición y en muchos de los compositores
más jóvenes: Philippe Hurel, Philippe Leroux, Marc-André Dalbavie, Jean-Luc Hervé, Fabien Lévy o Thierry Blondeau, en Francia; Kaija Saariaho o Magnus Lindberg en Finlandia; George Benjamin o Julian Anderson en el Reino Unido: Marco Stroppa
en Italia; y Joshua Fineberg, en EE. UU., por citar algunos. Y como en
el caso del impresionismo y muchos otros estilos musicales, aquellos
compositores cuya música se considera espectral no aceptan generalmente
tal denominación.


Nueva simplicidad

La Nueva Simplicidad fue una tendencia estilística surgida entre
algunos de los componentes de la generación más joven de compositores
alemanes de comienzos de los ochenta del siglo XX, y que supuso una reacción no solamente contra la vanguardia
musical europea de las décadas de los cincuenta y sesenta, sino también
contra la más amplia tendencia hacia la objetividad de comienzos de
siglo.


En general, estos compositores propugnaron una inmediatez entre el
impulso creativo y su resultado musical (en contraste con la elaborada
planificación precompositiva característica del vanguardismo), con la
intención de crear una comunicación más fácil con las audiencias. En
algunos casos, ello significó una vuelta al lenguaje tonal del siglo XIX y en otros significó trabajar con texturas más simples o el empleo de armonías triádicas en contextos no tonales. De entre los compositores identificados de una forma más cercana con este movimiento, solamente Wolfgang Rihm ha conseguido una reputación significativa fuera de Alemania.


Libre improvisación

La improvisación libre es música
improvisada sin reglas previas establecidas, secuencias de acordes o
melodías previamente acordadas. A veces los músicos realizan un esfuerzo
activo para evitar referenciar a géneros musicales reconocibles. La
improvisación libre, como estilo de música, se desarrolló en Europa y EE. UU. en la mitad y fines de la década de 1960 en respuesta o inspirado por el movimiento del free jazz así como por la música clásica contemporánea. Entre los artistas más reconocidos dentro de este estilo están los saxofonistas Evan Parker y Peter Brötzmann, el guitarrista Derek Bailey, y el grupo improvisacional británico AMM.


Nueva Complejidad

La Nueva Complejidad es una corriente dentro del escenario contemporáneo surgida en la década de 1980 en el Reino Unido
que puede definir lo "complejo" como; "de múltiples capas de
interacción de los procesos evolutivos que ocurren simultáneamente en
todas las dimensiones del material musical". Es muy abstracta, disonante
y atonal, caracterizada por el uso de técnicas que llevan hasta el
límite las posibilidades de la escritura musical. Entre los compositores más importantes se encuentran Brian Ferneyhough, Michael Finnissy, Chris Dench, James Dillon, Roger Redgate y Richard Barrett.


Jazz

Jazz de Nueva Orleans

Aunque en el periodo que va desde el final de la Guerra de Secesión hasta el fin del siglo XIX, ya existían algunas bandas que tocaban algo parecido a un jazz rudimentario, como las de los cornetistas Sam Thomas, Louis Ned, James L. Harris o Robert Baker o la banda que usualmente tocaba en el Kelly's Stables de Nueva Orleans,5​ ​ suele considerarse a Buddy Bolden como la primera gran figura y el iniciador del primer estilo definido de jazz.nota 1​ ​


Convencionalmente, se denomina «estilo Nueva Orleans» a esta forma inicial del jazz. Aún no se ha desprendido de las influencias del minstrel y contiene todas las características propias del hot.
Las improvisaciones, en el sentido que hoy las conocemos, no existían;
de hecho, los solistas elaboraban largas variaciones melódicas sobre el
tema principal (usualmente integrado por dos canciones diferentes), en tempos muy lentos o medios, nunca rápidos. Las bandas eran ambulantes y solían preferir siempre interpretar espirituales, ragtimes, marchas y cantos de origen afrocubano. El peso sonoro y conceptual de la música recaía en la corneta, que era quien desarrollaba las melodías, apoyada por el trombón y el clarinete,
que elaboraban variaciones improvisadas sobre la melodía base. Es lo
que Peter Clayton llama «la Santísima Trinidad del jazz de Nueva
Orleans».6​ ​ El resto de los instrumentos (usualmente banjo, tuba, caja y bombo, aunque paulatinamente fueron introduciéndose el contrabajo, el piano y la batería) tenían una función meramente rítmica. En ocasiones se usaba el violín como complemento en la sección de metales.


Es una escuela de bandas célebres, como la de Johnny Schenk (1893), la de John Robechaux (1895), la del cornetista Freddie Keppard (1900-1909), y otras de renombre histórico como la Onward Brass Band, la Eagle Band o la Tuxedo Brass Band del trompetista Papa Celestin, ésta anterior al cambio de siglo. También estaban las bandas del cornetista Papa Mutt Carey, que se reputa como el introductor de la sordina de «desatascador» (plunger) y su típico efecto de wah-wah, y que tenía a Sidney Bechet en el clarinete; la banda de Lorenzo Tio, o la Original Creole Orchestra, etc.


Dixieland

A poco de comenzar el siglo XX, los blancos y criollos pobres del Delta del Misisipi comenzaron a interesarse por el Hot
y su influencia produjo algunas variaciones en la forma de tocar de las
bandas de Nueva Orleans: se desarrollaron más las improvisaciones, se
agilizaron los tempos y se buscaron estructuras rítmicas menos "africanas".7​ ​ El nuevo estilo era "menos expresivo, pero con mayores recursos técnicos", con melodías más pulidas y armonías "limpias".8​ ​ Además, se introdujeron el piano y el saxofón, y se desarrollaron técnicas instrumentales nuevas, como el estilo tailgate de los trombonistas.


Sus principales figuras fueron, en una primera época, el corneta Papa Jack Laine, que se reputa como el "padre del dixieland";9​ ​ el trompetista Nick La Rocca y sus Original Jass; los Louisiana Five de Anton Lada; el trombonista Edward "Kid" Ory; o los "New Orleans Rhythm Kings" del cornetista Paul Mares. En la década de los 40, el Dixieland disfrutó de un poderoso revival, obteniendo éxito mundial grupos como los Dukes of Dixieland, de los hermanos Frank y Fred Assunto, y aún hoy en día existen bandas con nombres tan rancios como Tuxedo Jass Band u Onward Jazz Band.


El jazz de Chicago y New York

El cierre por las autoridades de Nueva Orleans del barrio de Storyville en 1917,
supuso un importante contratiempo para la mayor parte de los músicos de
jazz de la zona, pues en este distrito de ocio se concentraban casi
todos los locales de música en vivo.10​ ​ Este hecho inició la gran migración de los músicos de jazz hacia las ciudades del norte, y especialmente hacia Chicago, que gozaba por entonces de una agitada vida nocturna,11​ ​ con una poderosa escena de blues y ragtime, desde una década antes. King Oliver, Louis Armstrong, Sidney Bechet, Jelly Roll Morton o Johnny Dodds, entre otros muchos, se trasladaron a la «ciudad del viento» y grabaron allí sus primeros discos, a comienzos de la década de 1920.


En Chicago se desarrolló un estilo más crudo y dinámico, con un
lenguaje escueto y lacónico, desbrozado de adornos, económico en
recursos, bañado «en una atmósfera exasperada, de un dinamismo
acalorado, de una rígida tensión hot».12​ ​
El sonido perdió plasticidad al ajustarse la afinación por influencia
de los músicos blancos y abandonarse la desincronización propia de la rítmica africana pero, por el contrario, se desarrolló enormemente el concepto de improvisación individual y las melodías paralelas, dejando los pasajes polifónicos para el ciclo final (sock chorus). El material temático tendió hacia un abandono de los rags y stomps y su sustitución por blues
y canciones de influencia europea, con arreglos musicales escritos. De
hecho, esta época es la de la explosión del llamado «blues clásico», con
artistas como Bessie Smith, que se rodeaban de bandas de jazz en sustitución del tradicional acompañamiento de guitarra o piano sólo.



Duke Ellington uno de los principales compositores de swing.
El estilo de Chicago se desarrolló como consecuencia de la conjunción
de los músicos negros de Nueva Orleans y de jóvenes estudiantes y
aficionados blancos que imitaban a aquellos,13​ ​ y supuso algunos cambios importantes incluso en la instrumentación típica, al comenzar a asentarse el saxofón. Un buen número de músicos de gran relevancia son representativos del estilo: Erskine Tate, Eddie Condon, Muggsy Spanier, Wingy Manone, Pee Wee Russell o, como figura más relevante, Bix Beiderbecke.


Desde muy temprano, el jazz se introdujo también en Nueva York, inicialmente a través de los pianistas que tocaban ragtime y boogie woogie en los honky tonks, como James P. Johnson, Willie "The Lion" Smith o Luckey Roberts, pero también gracias a bandas, como la de Jimmy Reese Europe o "The Memphis Students", dirigida por Will Dixon y Will Marion Cook, en época tan temprana como 1905.14​ ​ Algunos autores destacan también el papel que músicos como Nick La Rocca o el baterista Louis Mitchell, originario de Filadelfia, tuvieron en la extensión del jazz en la ciudad.15​ ​ Sin embargo, el verdadero estilo de Nueva York, o High Brow, como se le denominó en su momento, comenzó con la orquesta de Fletcher Henderson, en la que tocaron todas las grandes figuras del jazz de los años 1920. Sería precisamente Henderson quien mejor representó la nueva forma de tocar un tipo de jazz
estilizado, menos localizado y más universal, «realizado sobre la base
de una fórmula de transacción que estriba en orquestaciones preparadas
de antemano y escritas para conjuntos cuyo número de instrumentos no
hacía posible la polifonía hot».16​ ​ Pero la escuela de Nueva York dio un nombre de mayor proyección aún, Duke Ellington, procedente de Washington D. C., que alcanzó gran fama con sus sesiones en el Cotton Club de Harlem. Otros referentes importantes del estilo fueron Red Nichols y sus "Five Pennies", los McKinney's Cotton Pickers de William McKinney y Don Redman, así como la banda del pianista Sam Wooding o la del panameño de nacimiento, Luis Russell.


El estilo de Nueva York, con el impulso que supuso a las big bands, fue la corriente principal de desarrollo del jazz a finales de la década de 1920, desembocando en el swing.


La era del swing

En el último tercio de la década de 1920, los estilos de two beat habían agotado sus posibilidades de desarrollo, mientras que en Nueva York se estaba desarrollando una nueva forma de hacer jazz, que se consolidó sobre todo como resultado de la migración masiva de músicos de Chicago hacia la "ciudad de los rascacielos".17​ ​ Las bandas de Fletcher Henderson, Duke Ellington, Jimmie Lunceford y Chick Webb,
fueron las que marcaron el rumbo de este nuevo estilo cuya principal
característica fue la formación de grandes orquestas, las big bands. Además, aportaron elementos novedosos respecto de la tradición hot: la conversión de los ritmos de dos golpes (two beat) a ritmos regulares de cuatro acentos rítmicos por compás; la utilización, como recurso de tensión, del riff, frase corta repetida con crescendo final; la predominancia de pasajes melódicos interpretados straight, es decir, conforme a partitura; la extensión del fenómeno del "solista"; la revalorización del blues; etc. Este proceso no se desarrolló exclusivamente en Nueva York, puesto que en otros lugares, como Kansas City tuvo lugar una evolución similar en big bands como las de Bennie Moten o Count Basie.


El estilo toma su nombre de una de las características del nuevo jazz: el swing como elemento rítmico. Se trató de una operación comercial de los agentes de Benny Goodman,
que dirigía una de las bandas más populares de la época, al designarlo
como "Rey del swing". Esto llevó al público, pero también a muchos
críticos, a creer que "swing" era el tipo de música que hacía esta banda, consolidándose el nombre.18​ ​
Algunas de las bandas de la época alcanzaron un enorme éxito popular y
de ventas, generando un subestilo comercial que, a la larga, acabaría
por lastrar las posibilidades de desarrollo del swing: Artie Shaw, Harry James, Glenn Miller, Tommy Dorsey...
Sin embargo, no todas derivaron hacia ese camino, y algunas de ellas
establecieron las bases de los grandes cambios conceptuales del jazz de
la década de 1940: Woody Herman, Stan Kenton, Lionel Hampton o Jay McShann. En algunos casos, se desarrollaron escenas regionales con gran proyección y personalidad diferenciada, como es el caso del western swing (que fusionó músicas de origen folclórico) y, en Europa, del llamado jazz manouche, impulsado por Django Reinhardt.


El swing fue, además, un estilo rico en grandes improvisadores, muchos de los cuales establecieron verdaderos cánones en sus respectivos instrumentos: Coleman Hawkins, Art Tatum, Chu Berry, Gene Krupa, Teddy Wilson, Fats Waller, Johnny Hodges, Benny Carter, Rex Stewart, Harry Edison y muchos otros. Fue también, paralelamente, un estilo que favoreció la proyección de los cantantes, especialmente de las cantantes femeninas: Ella Fitzgerald, Ivy Anderson (que permaneció casi doce años en la banda de Ellington, a partir de 1932), Billie Holiday, June Christy, Anita O'Day, Lena Horne o Peggy Lee. Algunos de estos instrumentistas fueron determinantes en el proceso de evolución que llevó desde el swing al be bop y al cool, destacando entre ellos el trompetista Roy Eldridge y el saxofonista Lester Young.


Bebop

Tras la era del swing, el jazz era conocido y apreciado en todo el mundo, reconocido incluso por compositores clásicos de la talla de Stravinsky. Sin embargo, el término swing
gozaba de mala reputación entre los músicos: se consideraba que sólo
los profesionales de menor talento se dedicaban a este tipo de música
comercial, de modo que los músicos más "serios" —como Duke Ellington— se estaban alejando del estilo. El declive de las big bands de swing
dio lugar a un nuevo tipo de música radicalmente diferente, cuyos
únicos rasgos en común consistían en una instrumentación similar y en el
interés por la improvisación.


Los músicos bebop ponían el acento en el papel del solista, cuyo papel ya no era el de entertainer de épocas pasadas, sino un artista creador al servicio sólo de su propia música. La síncopa característica del swing quedaba destinada a favorecer la interpretación de las melodías; la sección rítmica se simplificaba, relegándola únicamente al contrabajo —que crecía en importancia— y a la batería,nota 2​ ​ —que dejaba a un lado su antiguo papel de mero metrónomo—, incrementando con ello la libertad de bajistas y bateristas; se introdujeron disonancias, polirritmos, nuevas paletas tonales y fraseos más irregulares; se abandonó la melodía en favor de la improvisación, y el formato de big band por el de combo, formado por muy pocos músicos; y se adoptó, incluso un look característico en el que no podía faltar sombrero, gafas de sol y perilla.



Dizzy Gillespie retratado en Búfalo, Nueva York, en 1977.
El nacimiento del estilo tuvo lugar en 1941 cuando Dizzy Gillespie, Milt Hinton, Charlie Parker, Thelonious Monk y Kenny Clarke se reunieron en el Minton's Playhouse de Nueva York para una serie de conciertos informales. Dizzy Gillespie
fue uno de los líderes del movimiento, con un estilo trompetístico que
resumía perfectamente las características de la nueva música y una serie
de temas que entraron a formar parte enseguida del repertorio básico de
los músicos bop, como "A Night In Tunisia" o "Salt Peanuts". Charlie Parker fue el otro gran padre del bebop
introduciendo un nuevo lenguaje de improvisación, extendiendo el
aspecto melódico y el rango rítmico del jazz hasta ese momento, y con un
estilo emocional y sorprendente que quedó inmortalizado en clásicos
como "Yardbird Suite", "Ornithology", "Donna Lee", "Billie's Bounce" o "Anthropology", entre otros muchos.


Otros músicos de importancia dentro del estilo fueron los saxofonistas Dexter Gordon, quien adaptó el estilo de Parker con el alto al saxo tenor, y Sonny Stitt; el trompetista Fats Navarro; los trombonistas J. J. Johnson —quien adaptó el lenguaje bop al trombón—, Benny Green o Kai Winding; los pianistas Bud Powell, Thelonious Monk, Lennie Tristano, Oscar Peterson, Ahmad Jamal, George Shearing, Erroll Garner, Herbie Nichols o Tommy Flanagan; los bajistas Oscar Pettiford o Paul Chambers; los bateristas Kenny Clarke o Max Roach; o la cantante Sarah Vaughan. En el campo de las big bands, algunas de ellas, como las de Charlie Barnett, Woody Herman, Lionel Hampton o Stan Kenton, supieron adaptar su sonoridad a las nuevas exigencias, y otras, como la de Earl Hines establecieron puentes entre el viejo y el nuevo sonido. Sólo algunas lograron convertirse en verdaderas big bands de be-bop, como es el caso de las orquestas de Boyd Raeburn, Billy Eckstine y Dizzy Gillespie.


Cool jazz

El nacimiento formal del movimiento cool tuvo lugar en 1948 con la publicación del álbum Birth of the Cool de Miles Davis,
todo un manifiesto autodefinitorio y una de las grabaciones más
influyentes de la historia. El nuevo estilo se derivaba directamente del
bebop,
pero resultaba una música más cerebral, que tenía como principal
objetivo el establecimiento de una atmósfera "calma" y "meditativa".nota 3​ ​ El cool jazz resultó particularmente popular entre músicos blancos como Lennie Tristano,
en parte por su alejamiento de las raíces africanas del jazz, pero
también encontró un hueco entre las preferencias de músicos negros que
estaban pasando de ser simples entertainers a adoptar un papel más activo y serio en la búsqueda de su identidad musical.


Miles Davis, quien había comenzado su carrera con Charlie Parker, dio inicio al movimiento con Birth of the Cool (1948), el primero de una serie de álbumes —Walkin (1954), Miles (1955), Cookin',Relaxing, Working o Steaming, todos de (1956)— que sentaban las bases del estilo. The Modern Jazz Quartet —originalmente la sección rítmica de Dizzy Gillespie, integrada por Milt Jackson, John Lewis, Percy Heath y Kenny Clarke— publicó Modern Jazz Quartet with Milt Jackson (1953), Modern Jazz Quartet Volume 2 (1953), y Django (1956), donde presentaban sus elegantes composiciones, en el límite entre lo barroco y lo jazzístico. Gunther Schuller fue el iniciador oficial del third stream, una corriente que establecía un puente entre la música clásica y el jazz, que tiene como ejemplo paradigmático su Jazz Abstractions (1959), y que cuenta también entre sus principales representantes a Bob Graettinger. Gil Evans produjo Gil Evans and Ten (1957), Out of the Cool (1959), o Into The Hot (1961), Bill Evans —junto a Scott LaFaro y Paul Motian— introdujo un nuevo sonido en el trío de jazz influenciado por la música clásica europea, y George Russell sobresalió como intérprete de temas modales. Otras figuras destacables fueron el vibrafonista Teddy Charles, el pianista Ran Blake o la cantante Betty Carter.


West Coast jazz

En esa misma época, en la Costa Oeste, la evolución del jazz se desarrolló por caminos menos influenciados por los músicos neoyorquinos de bebop, directamente herederos de Lester Young y de la evolución que habían tenido big bands como las de Woody Herman, Conrad Gozzo, Stan Kenton o Wardell Gray. El nuevo estilo, que acabaría conformándose como la línea principal de desarrollo del cool, fue impulsado especialmente por músicos como Howard Rumsey, Shorty Rogers o Shelly Manne, y generó obras que tuvieron una enorme repercusión comercial, como es el caso de Time Out, de Dave Brubeck y Paul Desmond, que se convirtió en el primer disco de jazz en vender más de un millón de copias, gracias al tema "Take Five".19​ ​ También obtuvo un importante éxito comercial Stan Getz, otro de los líderes del movimiento cool, que procedía de las orquestas de Stan Kenton, Benny Goodman y Woody Herman y que terminaría popularizando la bossa nova, con sus discos West Coast Jazz, Early Autumn (1948) y Quartets (1950), mientras que Lee Konitz es considerado por algunos críticos como la quintaesencia del músico cool. Gerry Mulligan, otro de los principales representantes de esta corriente, editó Mulligan Plays Mulligan (1951), Gerry Mulligan Quartet (1952), y Mulligan Quartet (1952); Art Pepper grabó Discoveries (1954), Art Pepper Quartet (1956), Meets the Rhythm Section (1957) y Omega Alpha (1957); Jimmy Giuffre lanzó Jimmy Giuffre 3 (1956) o Western Suite (1958); Chet Baker publicó Grey December (1953), Chet Baker & Strings (1954) o Chet Baker Sextet (1954); Chico Hamilton grabó Spectacular (1955), Quintet In Hi Fi (1956) o Mr Jo Jones on Quintet (1956); Jim Hall, por último, destacó por un sonido limpio y tranquilo —justo la antítesis de Charlie Christian— que anticipaba la llegada de un tipo de jazz más suave y relajado.


Hard bop

Como reacción ante el intelectualismo del bebop, los músicos del hard bop reivindicaron el retorno del jazz a sus orígenes, con especial acento en la energía y la espontaneidad de la música. El elemento rítmico quedaba reforzado, y los solos, derivados del lenguaje de los músicos bebop,
adquirieron más fuerza y vitalidad, conformando una música agresiva e
intensa. De hecho, el adjetivo "hard" (duro) tiene en esta expresión la
connotación de "intenso".20​ ​ Tuvo especial incidencia entre los músicos de la Costa Este, y está especialmente vinculado a los músicos negros de las ciudades de los Grandes Lagos, como Chicago o Detroit.
A ellos, "les gustaban las improvisaciones a pleno pulmón, los sonidos
cálidos, las frases de ángulos puros, los ritmos explosivos".21​ ​ Para muchos autores, el hard bop fue una relectura del bebop
"en pro de una vía que se abría a la prosecución de una tradición
ininterrumpida en la que las raíces más profundas seguían teniendo un
peso específico importante".22​ ​


Max Roach fue uno de los iniciadores del movimiento, junto a Art Blakey o Sonny Rollins. Destacaron asimismo los saxofonistas Cannonball Adderley, Phil Woods, Tina Brooks, Hank Mobley, Joe Henderson, Pepper Adams, Benny Golson o Jackie McLean; los trompetistas Woody Shaw, Lee Morgan, Freddie Hubbard, Donald Byrd, Blue Mitchell, Art Farmer o Clark Terry; los pianistas Mal Waldron, Bobby Timmons, Horace Parlan o Duke Pearson; la vocalista Abbey Lincoln; el guitarrista Kenny Burrell; los contrabajistas Reginald Workman, Paul Chambers y Charles Mingus; el batería Pete La Roca; o las big bands de Thad Jones o Maynard Ferguson.


Soul jazz y Funky jazz

Íntimamente relacionado con el hard bop, se desarrolló un estilo de jazz, quizás más específicamente una forma de tocar jazz, basada en la utilización de estructuras blues en tempo lento o medio, con un "beat" firme y sostenido, con emoción interpretativa, que se dio en llamar funky o, más tarde, soul jazz.23​ ​24​ ​ Un subgénero que exhibía al Hammond B3 y a sus pioneros (Wild Bill Davis, Jimmy Smith o Jimmy McGriff) como protagonistas, y que hundía también sus raíces en los trabajos de músicos como Horace Silver, Junior Mance, Les McCann, Gene Harris, Ramsey Lewis o el cantante y pianista Ray Charles.


Otras figuras destacables del género fueron los organistas Brother Jack McDuff, Shirley Scott, Charles Earland, Larry Young o Richard "Groove" Holmes; los guitarristas Wes Montgomery, Grant Green o George Benson; o los saxofonistas Stanley Turrentine, Willis "Gator" Jackson, Eddie "Lockjaw" Davis, David "Fathead" Newman, Gene Ammons, Houston Person, Jimmy Forrest, King Curtis, Red Holloway, Eddie Harris y Hank Crawford. 25​ ​


Free jazz

El bop evolucionó muy rápidamente durante la década de los cincuenta y algunos músicos (George Russell o Charles Mingus entre ellos) desarrollaron, a partir de los conceptos de intuición y digresión que había anunciado la música de Lennie Tristano, formulaciones similares a las que ya se habían dado en la música clásica en los años veinte, con la irrupción, por ejemplo, de la atonalidad en el jazz de los años sesenta. Está generalmente aceptado por la crítica que, al margen de los antecedentes ya citados, el free jazz toma carta de naturaleza en 1960, con la publicación del disco homónimo de Ornette Coleman y su doble cuarteto, que supone una revolución estilística
en el jazz, pero "no solamente eso, sino una puesta en crisis, una
relectura y una superación virtual de todo lo que había sido el jazz,
cuestionando los fundamentos socioculturales tanto como su desarrollo
histórico".26​ ​ Coleman había ya editado anteriormente algunos discos que anticipaban esta explosión, como The Shape of Jazz to Come o This Is Our Music, ambos para Atlantic Records.27​ ​


El free jazz prescindió de elementos hasta entonces esenciales en el jazz, como el swing, el fraseo o la entonación, abriéndose además a influencias de músicas del mundo y politizándose de forma muy ostensible.28​ ​ En los primeros años sesenta se asistió a una, aparentemente, irresistible ascensión del free jazz
que, paralelamente, recibió una ingente cantidad de rechazos resumibles
en una sola frase: «Esto no es música». Críticas que, por otra parte,
provinieron no solo del público o de periodistas especializados, sino de músicos de jazz, como Roy Eldridge o Quincy Jones.29​ ​ A mediados de la década, prácticamente todos los músicos jóvenes de jazz estaban influidos por el "free". Cecil Taylor, Eric Dolphy y Don Cherry fueron los principales iniciadores de esta línea, pero a ellos se sumaron Carla Bley, Mike Mantler, Muhal Richard Abrams, Dollar Brand, Anthony Braxton, Marion Brown, Jimmy Giuffre, Eddie Gómez, Charlie Haden, Steve Lacy, Yusef Lateef, Gary Peacock, Sun Ra, Archie Shepp, Sonny Sharrock, Manfred Schoof, John Surman, entre otros. A mediados de la década, el free jazz
se había convertido en una manera de expresión ricamente articulada que
abarcaba todas las temáticas y comandaba todas las vías de desarrollo
del jazz. Sin embargo, a partir de 1967 comenzó a apreciarse una clara recesión del favor del público respecto del free jazz.30​ ​


Post-bop

Un cierto número de músicos de bop habían desarrollado conceptos de improvisación más avanzados a finales de los años 1950, realizando un "jazz modal" directamente impulsado por figuras como Miles Davis o, muy especialmente, John Coltrane ya a comienzos de la década de 1960. Sus "sábanas de sonido", según bautizó el crítico Ira Gitler al sonido del cuarteto del saxofonista,31​ ​ abrieron el camino a un estilo que se ha dado en llamar post-bop. Éste adoptó a las experiencias hard bop un buen número de las innovaciones que había traído el free jazz, convirtiéndose en la línea de desarrollo principal (mainstream) del jazz moderno, hilo conductor hasta llegar al neo bop o "neo-tradicionalismo" de los años 1980, encabezado por Wynton Marsalis. Salvo excepciones, como Bill Evans, el sello discográfico Blue Note recogió a los principales músicos del estilo: Wayne Shorter, McCoy Tyner, Herbie Hancock o Lee Morgan.


Jazz rock y jazz fusión


Miles Davis actuando en el North Sea Jazz Festival.
El lanzamiento en 1970 de Bitches Brew, un álbum de Miles Davis que contaba con Tony Williams, Ron Carter, Herbie Hancock, Wayne Shorter o John McLaughlin,
entre otros, supuso una nueva revolución en el sonido del jazz,
introduciendo una instrumentación y unos esquemas rítmicos más cercanos
al rock y marcando el inicio de un nuevo género que recibiría posteriormente la denominación de jazz fusion. La influencia de los grupos de rock que estaban experimentando con el jazz en la época (Soft Machine, Blood, Sweat & Tears, Colosseum, Caravan, Nucleus, Chicago y, sobre todos ellos, las distintas formaciones de Frank Zappa),
terminó de perfilar un género que daría lugar posteriormente a otros
muchos subestilos, siendo particularmente evidente en aspectos como la
instrumentación de las nuevas bandas de jazz rock —que reemplazaron el contrabajo por el bajo eléctrico y donde la guitarra o el órgano abandonaban la sección rítmica
para situarse como instrumentos solistas de pleno derecho— o en la
mayor importancia de los grupos respecto a sus miembros, otra
característica heredada del mundo del rock.


Uno de los primeros representantes de la nueva corriente del jazz rock fue Gary Burton, quien, con la ayuda de Steve Swallow, Larry Coryell y Roy Haynes, había empezado a experimentar con rítmos de rock en The Time Machine (1966), y había introducido elementos country en Tennessee Firebird, editado ese mismo año. Tony Williams, quien se había hecho famoso en el quinteto de Miles Davis, ya había editado bajo su nombre Life Time (1964) y Spring (1965) antes de poner en marcha su Lifetime, una banda que contaba originalmente con Larry Young y John McLaughlin y que se convertiría en uno de los grupos más relevantes del género. Herbie Hancock no tardó en erigirse como uno de los máximos representantes del género a la cabeza de su grupo The Headhunters —una banda que, inspirada en los ritmos funky-psicodélicos de Sly Stone, logró el mayor éxito de ventas[cita requerida] de la historia del jazz con su álbum homónimo editado en 1973—, mientras que Chick Corea hizo lo propio con sus Return To Forever, originalmente con Flora Purim, Joe Farrell, Stanley Clarke y Airto Moreira. Keith Jarrett publicó Gary Burton & Keith Jarrett en 1970, e hizo incursiones en el latin jazz en 'Expectations (1971), mientras que McCoy Tyner colaboró con músicos como Bennie Maupin, Bobby Hutcherson, Gary Bartz, Wayne Shorter, Alice Coltrane o Ron Carter en Expansions (1968), Cosmos o Extensions, ambos de 1970. Desde el área del free jazz, músicos como Charlie Haden, Carla Bley, Michael Mantler o Paul Motian se encontraban elaborando una música compleja y personal, con raíces muy diversas e influencias muy heterogénas.


Larry Coryell fue otro de los pioneros del jazz rock, con su participación en el álbum de 1966 Out of Sight And Sound, del grupo Free Spirits. El álbum marcó el inicio de una serie de grabaciones bajo su nombre que culminarían en Introducing The Eleventh House (1974), primer disco de una banda —The Eleventh House— que se situaría entre las más famosas de los grupos de jazz rock de la década de 1970. Weather Report, formado originalmente por Joe Zawinul, Wayne Shorter, Miroslav Vitous, Airto Moreira y Alphonso Mouzon
no sólo se convirtió en el grupo más importante del movimiento. La
banda obtuvo un considerable éxito desde sus inicios, pero la llegada
del bajista Jaco Pastorius en 1976 supuso un nuevo empuje para la agrupación, que con álbumes como Black Market (1976) o Heavy Weather (1977) alcanzó un notable éxito comercial. John McLaughlin recogió el testigo del revival del blues que había tenido lugar en el Reino Unido con grupos como The Rolling Stones o Cream, pero tras editar un primer álbum bajo su nombre (Extrapolation, 1969) con John Surman y Tony Oxley, fue convocado por Miles Davis para la grabación de Bitches Brew. Su My Goal's Beyond, de 1971 muestra ya abiertamente la pasión del músico por la música hindú, un interés que desarrollará con la Mahavishnu Orchestra a lo largo de la década en álbumes como The Inner Mountain Flame (1971) o Birds of Fire (1972), y, especialmente con Shakti, una banda que contaba con la participación de músicos hindúes.


El baterista y pianista Jack DeJohnette es otra figura clave del movimiento, con una serie de álbumes —Have You Ever Heard (1970), Collect (1974), Untitled (1977)...— con los que quiso efectuar una nueva lectura de los clichés del jazz rock y en los que participaron músicos como John Abercrombie o David Murray. Gary Bartz había debutado con Libra (1967), un álbum en el que mostraba su estilo enraizado en la tradición del bebop y sus cualidades como compositor, pero tras reemplazar a Wayne Shorter en el grupo de Miles Davis, formó sus "NTU Troop" en 1970, para publicar un disco (Harlem Bush Music - Taifa, de 1970) en el que presentaba una música enérgica, con elementos del soul, del funk, del jazz y del rock. Billy Cobham —que había participado en Dreams junto a Randy y Michael Brecker y a John Abercrombie, y que también había pasado brevemente por el grupo de Miles Davis— editó Spectrum y Crosswinds en 1973, y Total Eclipse en 1974, todos ellos álbumes importantes en la historia del subgénero. John Abercrombie debutó discográficamente en 1974 con Timeless, con Jack DeJohnette y Jan Hammer para seguir editando álbumes en la misma línea con músicos como Marc Johnson, Peter Erskine, o Dave Holland. Los hermanos Randy y Michael Brecker formaron en 1975 The Brecker Brothers, para editar una música de gran complejidad a medio camino entre el hard bop y el funky antes de emprender sus respectivas carreras en solitario.


Oregon publicó en 1972 un primer álbum —Music Of Another Present Era— que mostraba una sofisticada combinación de jazz, música clásica, improvisación, complejidad compositiva y elementos étnicos. Lonnie Liston Smith editó en 1973 su Astral Travelling, primer disco de una banda —The Cosmic Echoes— que pronto derivaría hacia el funky soul con álbumes como Expansions (1974). Steps Ahead, un supergrupo de virtuosos con Mike Mainieri a la cabeza publicó su primer trabajo —Step By Step— en 1980, el mismo año que Ronald Shannon Jackson publicó Eye On You con su grupo Decoding Society; o que Joseph Bowie, hermano de Lester, publicó "Defunkt" primer álbum de su banda homónima.


Jean Luc Ponty fue el responsable de llevar el violín a la era de la electrónica, desde el comienzo de su carrera al lado de Frank Zappa en fecha tan temprana como 1968, pasando por sus colaboraciones con John McLaughlin y culminando en su carrera en solitario con álbumes como Upon The Wings Of Music, de 1975. El bajista y violonchelista Ron Carter había publicado Uptown Conversation (1969) con el contrabajo como protagonista, antes de editar Piccolo (1977), un álbum en el que empleaba el bajo piccolo, un híbrido entre el contrabajo y el cello. El virtuoso checo Miroslav Vitous destacó también en el contrabajo en álbumes como Infinite Search (1969), o Purple (1970), pero fue Stanley Clarke el encargado de poner el bajo eléctrico en el punto de mira de los aficionados, con Stanley Clarke (1974) y School Days (1976). Jaco Pastorius fue, sin embargo el gran revolucionario de ese instrumento, tanto en sus tempranas colaboraciones con Pat Metheny (Bright Size Life, 1976) o Weather Report (Heavy Weather, 1977) como, sobre todo, con su debut en solitario que, lanzado en 1976 con el título de Jaco Pastorius, fue el disco que, no sólo popularizó el bajo fretless, sino que lo situó como uno de los instrumentos más expresivos del jazz fusión. Destaca igualmente, en una línea muy funky, el bajista Jamaaladeen Tacuma (Show Stopper, 1983). Otras figuras importantes, dentro de un estilo de fusión que proviene del free jazz e incorpora elementos de la música third stream, fueron el contrabajista David Friesen (Color Pool, 1975), Collin Walcott (percusionista de Oregon y uno de los músicos más innovadores en su instrumento), el saxofonista John Klemmer (Touch, 1975), los pianistas Art Lande (Red Lanta, 1973), y Steve Kuhn (Ecstasy, 1974), y el bajista Steve Swallow (Swallow, 1991).


La guitarra eléctrica había alcanzado gracias a la influencia del rock una popularidad sin precedentes, que no tardó en verse reflejada en el mundo del jazz fusión
con la aparición de un buen número de músicos, que la veían como el
instrumento dominante en la escena del jazz, tal y como el saxofón lo
había sido en épocas anteriores. Sonny Sharrock (Black Woman, 1969; Monkie-Pockie-Boo, 1970) o James Blood Ulmer (Revealing, 1977) se encuentran entre los primeros representantes de esta corriente, al igual que Ralph Towner (Diary, 1973), el guitarrista de la banda Oregon. Pat Metheny había publicado en 1976 su Bright Size Life con Jaco Pastorius y Bob Moses, un disco que tenía a la guitarra eléctrica como principal protagonista pero que, también, introducía el bajo eléctrico
en el sonido del jazz, y mostraba el estilo naturalista y original,
típicamente "blanco", que Metheny desarrollaría en posteriores álbumes
ya con su banda Pat Metheny Group (Group 1978; American Garage, 1979). El japonés Kazumi Watanabe grabó una serie de afamados discos, que se inició con Endless Way (1975), mientras que John Scofield, que había colaborado con Billy Cobham y Charles Mingus, editó su primer trabajo en solitario en 1977, con el título East Meets West. El virtuoso Al DiMeola, publicó también sus primeros trabajos a mediados de la década (Land of the Midnight Sun, 1976; Elegant Gipsy, 1977), al igual que Steve Tibbetts (Steve Tibbets, 1976; Yr, 1980), Steve Khan (Tightrope, 1977; The Blue Man, 1978) y Mike Stern, que asentaría su carrera a comienzos de la década siguiente, al lado de Billy Cobham y de Miles Davis (1981-1983).


En el ámbito europeo destacaron los británicos Neil Ardley, Mike Westbrook, Mike Gibbs, Kenny Wheeler, John Surman, Keith Tippett, Elton Dean, Basil Kirchin o el grupo Nucleus; los noruegos Jan Garbarek y Terje Rypdal; el danés Niels-Henning Orsted-Pedersen; los alemanes Wolfgang Dauner, Joachim Kühn y Eberhard Weber; el italiano Enrico Rava; el polaco Michal Urbaniak; o el ruso Serguéi Kuriokhin.


Jazz latino y jazz afrocubano

En los primeros tiempos del jazz ya se produjo una temprana incorporación de elementos latinos a la música hot. De hecho, los ritmos de habanera, calinda, contradanza o fandango eran usuales en la música de Nueva Orleans.32​ ​ La presencia de elementos latinos se mantuvo en el jazz de los años 20 y 30, aunque sin la intensidad necesaria para gestar una verdadera fusión. Sin embargo, a mitad de los años 1940, la influencia cubana sobre el bop generó un estilo de fusión cuyo mejor exponente fueron la big band de Machito, y los trabajos de Dizzy Gillespie, que integraban elementos característicos del bebop con ritmos afrocubanos. De todos los estilos que surgieron tras la era del swing, el latin jazz
ha sido uno de los que ha disfrutado de mayor popularidad, y sus
esquemas básicos no han cambiado demasiado a lo largo de su historia, a
través del trabajo —por citar sólo a tres de las más importantes— de las
orquestas de Tito Puente, Poncho Sánchez o Mario Bauzá.33​ ​


A partir de mediados la década de 1960 y, especialmente, durante los años 1970,
este estilo de fusión con músicas latinas, se asentó de forma
definitiva en la escena del jazz. Dentro de la amplia denominación de
"jazz latino", suelen incluirse músicas tan diferentes como las de
origen brasileño (bossa nova, especialmente), las de origen cubano y otras de fusión
con otras músicas de carácter latino (y de forma especial, el tango).
Entre los muchos artistas que han desarrollado su obra en las distintas
variantes de este género, cabe citar, dentro del jazz de fusión de
origen brasileño, a Flora Purim, Airto Moreira, Charlie Byrd, Antonio Carlos Jobim, Joao Gilberto, Baden Powell, Hermeto Pascoal, Dom Um Romão, Egberto Gismonti o Claudio Roditi . Y, en el entorno de la fusión de jazz con la música afro-cubana y portorriqueña, encontramos a Irakere, Arturo Sandoval, Ray Barretto, Emiliano Salvador, Cal Tjader, Chico O'Farrill, Mongo Santamaría, Cándido, Sabú Martínez, Chano Pozo, Chucho Valdés, Steve Turre o Paquito D'Rivera, además de pianistas como Hilton Ruiz, Gonzalo Rubalcaba y Michel Camilo, en los que el elemento latino se incorpora de forma indistinguible a su origen bop.


Mucho más apegados a los estilos tradicionales cubanos, incluso a la salsa, encontramos a músicos como Willie Bobo, Cachao, Carlos "Patato" Valdes, Tata Güines, Willie Colón, Jesús Alemany o Francisco Aguabella, además de orquestas que históricamente tuvieron una gran proyección comercial, como las de Xavier Cugat y Pérez Prado. Fuera del mundo antillano, destacan músicos que han desarrollado trabajos de acercamiento entre el jazz y músicas tradicionales de otros lugares de América latina: Astor Piazzolla (con sus discos en solitario o con Gerry Mulligan), Gato Barbieri, Osvaldo Tarantino, Alex Acuña.34​ ​


El estilo ha dado origen a lo largo de los años a toda una serie de subgéneros relacionados entre los que se encuentran el boogaloo, el jazz cubano, el jazz brasileño, el Latin Big Band y, por encima de todos en popularidad e importancia, la bossa nova.33​ ​


Jazz flamenco y otras fusiones étnicas

El jazz flamenco tiene su origen en la década de 1960, cuando comenzaron a surgir algunas propuestas primitivas de fusión entre el flamenco de parte de artistas como Miles Davis (Sketches of Spain, 1960; Flamenco Sketches, incluido en Kind of Blue, 1959) o John Coltrane (Olé, 1961). Sin embargo, en España hubo de esperar hasta 1967, año en que el saxofonista Pedro Iturralde editó su Jazz Flamenco (MPS), un disco que contaba con la colaboración de Paco de Lucía y que se considera usualmente como la obra fundacional del género. Discos como My Spanish Heart de Chick Corea (1976) o Friday Night in San Francisco, una grabación de 1980, en trío, de los guitarristas Al DiMeola, John McLaughlin y Paco de Lucía, abundaban en la idea de la fusión de ambos géneros, dentro de una corriente de renovación en el flamenco, que después se denominó nuevo flamenco, un concepto que De Lucía reelaboró en sus trabajos con el sexteto integrado por él mismo, su hermano Pepe de Lucía, Ramón de Algeciras, Carles Benavent, Rubem Dantas y Jorge Pardo (Live... One Summer Night,
1984). A partir de mediados de esa década, Benavent, Dantas y Pardo
iniciaron sus carreras en solitario, ayudando a consolidar un estilo
donde no tardaron en aparecer trabajos de figuras del jazz español y el flamenco, como Joan Albert Amargós, El Potito, Antonio Carmona, Chano Domínguez, Ángel Rubio, Guillermo McGill, Gerardo Núñez, Jerry González, Juan Manuel Cañizares, Agustín Carbonell "El Bola", Perico Sambeat o Javier Colina, artistas que continúan explorando el camino abierto por Davis, Coltrane, Iturralde y Paco de Lucía más de medio siglo atrás.35​ ​


En el resto del mundo distintos músicos de tradiciones muy diversas
continúan elaborando fusiones estilísticas que a menudo tienen al jazz como coprotagonista. Esta orientación parte en la década de 1950, con artistas como Dizzy Gillespie, Dollar Brand, Sun Ra o Yusef Lateef, y se afianza, más tarde, a finales de los años 1960 y en la década de 1970, cuando Don Cherry, John McLaughlin, Don Ellis o Andy Narell comenzaron a fusionar elementos étnicos tales como instrumentación, armonías o ritmos, de distintas procedencias (África, la India, Bulgaria, Francia, Brasil, Japón, la Polinesia, Marruecos, el Caribe...), en trabajos donde la improvisación característica del jazz tenía un lugar importante.36​ ​


Esta familia de géneros de "fusión étnica", cuya cercanía al jazz varía de un artista a otro, suele agruparse dentro del término generalista "world music",
denominación que incluye además otros estilos de carácter poco o nada
relacionados con el jazz. Entre los artistas que han desarrollado su
trabajo en esta línea, además de los citados, se encuentran Shakti, Babatunde Olatunji, Zakir Hussain, Paul Winter, David Amram, Rabih Abou-Khalil, Anouar Brahem, Paul Horn, Lou Harrison, Codona, Harry Partch, Trilok Gurtu, Manu Dibango, Lakshminarayanan Shankar, Alpha Blondy, Strunz & Farah, Toshinori Kondo, M'Lumbo, Elek Bacsik, Najma Akhtar, Richard Bona o Hugh Masekela.36​ ​


La crisis del jazz y el nuevo tradicionalismo

El auge del "neo-tradicionalismo" que tuvo lugar con la llegada de la década de 1980 marcó el punto más alto de la crisis que había afectado al jazz desde la popularización masiva del rock, en la década de 1960.
El jazz representaba para los negros norteamericanos la alternativa
popular a la música clásica, pero en el momento en que comenzó a
derivar, primero hacia el free jazz y luego hacia las distintas
fusiones que tuvieron lugar en la década de 1970, fue alejándose cada
vez más de sus orígenes, entrando en una crisis de identidad que a
finales de esa década aún no había sido resuelta. En ese período el
término "jazz" se solía identificar, simplemente con la música instrumental,
los músicos blancos estaban logrando más éxito que los negros y el
panorama creativo en general era bastante desalentador. Sin embargo, la
llegada de los neo-tradicionalistas
cambió el orden de las cosas: en lugar de abanderar una nueva
revolución en el género, reivindicaron una vuelta a sus orígenes
trasladando los términos del debate desde la dicotomía Free jazz/Jazz fusión al debate entre los defensores de la pureza del estilo (neo tradicionalismo) y los partidarios de su evolución.


Scott Hamilton, con su A Is a Good Wind Who Is Blowing Us No Ill (1977) inauguró el revival del jazz clásico, el mismo año en que se publicó el primer disco del quinteto V.S.O.P., liderado por Herbie Hancock. Una vuelta a los principios del bop, que se vio continuada en la obra de los pianistas Kenny Barron, Joanne Brackeen, Jessica Williams, Mulgrew Miller, Fred Hersch, Marcus Roberts o Brad Mehldau; de los saxofonistas Ernie Krivda, Joe Lovano, Bobby Watson, Dave Liebman, Joshua Redman, James Carter o Courtney Pine; de los trompetistas Jack Walrath, Tom Harrell, Terence Blanchard, y Roy Hargrove; o del trombonista Steve Turre.


Mención aparte merece Wynton Marsalis, el principal representantes de una saga familiar de Nueva Orleans que se inicia en la obra de Ellis Marsalis, padre del anterior (y de Brandford, Delfeayo y Jason, todos ellos destacados músicos de jazz), y un importante educador que tuvo entre sus alumnos más destacados a Terence Blanchard, Donald Harrison, Harry Connick, Jr., Nicholas Payton, o a Kent y Marlon Jordan, entre otros.37​ ​ La llegada a la escena de Wynton Marsalis, considerado por la crítica como el músico de jazz más famoso desde 1980, supuso la inauguración del movimiento de los Young Lions
(jóvenes leones), un movimiento que tuvo como resultado la contratación
por parte de las grandes compañías discográficas —incluso de aquellas
que nunca habían mostrado interés alguno en este tipo de música— de los
jóvenes talentos del jazz. Con un conocimiento enciclopédico de la
tradición de su instrumento, Marsalis ha sido criticado por su papel
conservador como director de la Lincoln Center Jazz Orchestra,
una banda dedicada a preservar la identidad musical del jazz de los
afroamericanos, pero también ha destacado por su papel de divulgador de
la cultura del jazz, y como introductor de nuevos talentos.38​ ​


El jazz contemporáneo

A mediados de la década de 1980 surgió en Nueva York el colectivo M-Base, un grupo de músicos inspirados por las ideas armónicas de Ornette Coleman cuyas obras giraban en torno al free jazz y al funk, con elementos procedentes de la música, la filosofía y la espiritualidad del África Occidental. Entre los representantes más destacados del colectivo se encuentran los saxofonistas Steve Coleman, Gary Thomas y Greg Osby; el trompetista Graham Haynes; el trombonista Robin Eubanks; el guitarrista Jean-Paul Bourelly; los pianistas Geri Allen y Jason Moran; la bajista Meshell Ndegeocello; o la cantante Cassandra Wilson.


En 1988 aparece, de la mano del DJ británico Gilles Peterson (dedicado en esa época a editar remezclas de clásicos del jazz con bases hip hop) el término acid jazz, aplicado a un nuevo estilo musical que integraba elementos del jazz, del funk y del hip hop. El término pasó a ser el nombre de una discográfica
creada por el mismo Peterson para dar salida a grupos del estilo y,
finalmente, se impuso como denominación del propio género. Entre sus
primeros representantes se encuentran el guitarrista Charlie Hunter o el trío Medeski Martin & Wood, pero no tardaron en surgir derivaciones más enfocadas a las pistas de baile como Stereo MCs, James Taylor Quartet, Brand New Heavies, Groove Collective, Galliano, Incognito o los exitosos Jamiroquai. Otras bandas importantes del movimiento fueron Mondo Grosso, United Future Organization, The Jazz Warriors, Count Basic, o el guitarrista Ronny Jordan, que desarrollaron el grueso de su discografía ya entrada la década de 1990.39​ ​


En 1975 el guitarrista norteamericano William Ackerman había acuñado el término new age para definir un estilo de música instrumental de corte atmosférico, cuyo origen se podía rastrear en las fronteras del jazz con la música clásica, el folk, e incluso con la música psicodélica, la electrónica
y las filosofías orientales. La nueva música, dirigida a un público
acomodado y urbano, era una música genuinamente blanca, cuyo centro
neurálgico se situaba en la Costa Oeste de los Estados Unidos.


Ya Tony Scott con su Music For Zen Meditation (1964) y Paul Horn (In India, 1967), entre otros, habían experimentado con la fusión del jazz con las tradiciones musicales de oriente, pero el género tuvo que esperar hasta mediados de la década de 1970 para que músicos como Mark Isham o David Darling
comenzaran a trazar sus líneas definitivas, que quedaron bien
establecidas a lo largo de toda la década siguiente en la obra de George Winston, Michael Hedges, Daniel Kobialka, Michael Jones, David Lanz, Liz Story, Mark Nauseef, Glen Vélez, Rob Wasserman o el grupo Shadowfax.


Desde mediados de la década de 1970 la ciudad de Nueva York estaba experimentando una "nueva ola" de creatividad musical, tanto en el mundo del rock como en el mundo del jazz
y la música de vanguardia. La revolución neoyorquina nacía de diversas
raíces, y la cuestión racial era una de ellas: los músicos blancos
lideraban el movimiento, y los músicos negros habían sido apartados de facto tanto de la escena de la música rock como de la clásica. El jazz se había cruzado anteriormente con otras músicas negras —el blues, el funk, el soul...—, pero hasta entonces no lo había hecho con estilos como el rock
o la música clásica de vanguardia, tradicionalmente dominadas por
músicos blancos. La revolución neoyorquina cambió el orden de las cosas.


Entre los primeros músicos en catalizar toda esta serie de elementos estuvieron el saxofonista John Zorn; el guitarrista Elliott Sharp, cuyas composiciones son un ejemplo de síntesis de disonancia, repetición e improvisación; Eugene Chadbourne, que integraba elementos del jazz de vanguardia con la música blanca de origen rural; el guitarrista Henry Kaiser ; el violoncelista Tom Cora; el guitarrista irlandés Christy Doran; el baterista judío Joey Baron; y otros muchos músicos de la misma generación.


La revolución neoyorquina se dejó sentir tanto en el tipo de material
en el que los músicos se estaban embarcando como en el tipo de técnicas
que empleaban para improvisar, recogiendo influencias de todo tipo y
fusionándolas sin limitaciones conceptuales. Así, el saxofonista Ned Rothenberg se estableció entre la primera línea de las nuevas generaciones de improvisadores. Otros músicos, como el trombonista Jim Staley, o Tom Varner, un virtuoso del corno francés, se situaron entre los más originales de su generación. Mucho más conocido, el guitarrista Bill Frisell asimiló en su obra influencias del jazz y del rock, pero también del folk, de la música de las marching bands o incluso de la música eclesiástica. Solistas el violonchelista Hank Roberts, o Mike Shrieve (ex baterista de Santana) pusieron también su capacidad integradora en primera línea.


La segunda mitad de la década de 1990 conoció un revival de la música para big bands, una tendencia que se había originado en la década anterior, en la obra de músicos como el bajista Saheb Sarbib o el cornetista Butch Morris. El teclista Wayne Horvitz desarrolló su idea del "jazz progresivo de cámara", mientras que el veterano multinstrumentista Marty Ehrlich
recogía la influencia del jazz tradicional, la improvisación, la música
ligera y la música clásica de vanguardia, y la estadounidense María Schneider, alumna de Gil Evans, resucitó el estilo de su maestro en diversos álbumes para orquesta.


Durante la década de 1990 la ciudad de Chicago se convirtió en un foco de creatividad musical donde surgieron figuras de interés como la pianista Myra Melford, que había debutado en 1984. El saxofonista Ken Vandermark ofreció Big Head Heddie en honor a Thelonious Monk y al gurú del funk George Clinton,
antes de embarcarse en una carrera singular en la que experimentaría
con distintos formatos y aproximaciones. El violonchelista Fred Lonberg-Holm, pupilo de Anthony Braxton se unió a la nueva ola de improvisadores creativos, mientras que el saxofonista/clarinetista Scott Rosenberg, otro alumno de Braxton, expandió el vocabulario del jazz con una cierta anarquía polifónica, ya en los albores del siglo XXI.


Antes de finalizar la última década del siglo XX, apareció en la
escena de Nueva York una nueva generación de jóvenes músicos que
encontraron en la improvisación el elemento clave de su música: la arpista Zeena Parkins, el flautista Robert Dick, el trompetista Toshinori Kondo, o el guitarrista Alan Licht. Otros, como el pianista Uri Caine o el trompetista Dave Douglas, exploraron la relación entre el hard bop, el free jazz y la música clásica.


A finales del siglo XX el legado del free jazz era muy visible entre la comunidad negra de músicos de jazz, particularmente en la escena de Nueva York, donde destacaban nombres como el saxofonista David Ware, el irreverente trombonista Craig Harris, o el pianista Matthew Shipp, quien coqueteaba con el hip hop. El clarinetista de formación clásica Don Byron había hecho su aparición en la escena neoyorquina a principios de la década de 1990, al igual que el saxofonista Roy Nathanson o el trombonista Curtis Fowlkes, ambos exmiembros de Jazz Passengers. Por último, el grupo B Sharp Jazz Quartet insertó su obra entre el hard bop y el free jazz.


Más allá de las fronteras de Nueva York,
continuaban apareciendo en los últimos años del siglo pasado una serie
de artistas, que desarrollarían el grueso de su trabajo —en el que
reelaboraban los conceptos establecidos por generaciones de jazzistas anteriores de múltiples y creativas maneras— ya en el nuevo siglo. Por ejemplo, el bajista Michael Formanek había debutado en 1990, y el argentino Guillermo Gregorio o el canadiense Paul Plimley, ya habían editado discos a mediados de la misma década. El yugoslavo Stevan Tickmayer, por su parte, colideró The Science Group,
un intento de fusionar la música de cámara con la improvisada. Otros
músicos destacados de esta primera generación del nuevo siglo, son Greg Kelley, y el violinista canadiense Eyvind Kang, uno de los más eclécticos músicos de su generación. También a comienzos de los años 2000, aparecieron los discos de confirmación de músicos como el trombonista Josh Roseman, el contrabajista Ben Allison, el saxofonista David Binney, o el pianista Jason Lindner, todos ellos norteamericanos. Destacan también los trabajos del francés Erik Truffaz y del trompetista israelí Avishai Cohen.


La revolución que había traído consigo la música electrónica ejerció también su influencia en el desarrollo del jazz, que asistió al surgimiento de una nueva generación de improvisadores, que venían de la tradición del free jazz pero que recogían la influencia de la vanguardia clásica y de la electrónica: Ben Neill, el guitarrista y teclista Kevin Drumm, el percusionista suizo Günter Müller, o Miya Masaoka, de origen japonés pero nacida en Washington D. C.. Otros creadores, como Tyondai Braxton, o el trompetista noruego Nils Petter Molvær, experimentaron con la manipulación de loops orquestales y, caso también de Greg Headley, manipularon electrónicamente los sonidos de sus instrumentos mientras que, por último, grupos como Triosk efectuaron contribuciones importantes en la misma dirección.


En el campo del jazz rap, que ya se había desarrollado bastante en las últimas décadas del siglo XX, y comienzos del XXI, se produce una gran cantidad de obras, por parte de grupos y músicos provenientes del hip hop, como Kanye West, Crown City Rockers, Nujabes, A Tribe Called Quest, Madlib, el dúo inglés The Herbaliser, o los franceses Hocus Pocus, entre otros.


Música popular

La música popular, en su sentido más amplio, se refiere a una serie de géneros musicales que tienen un gran atractivo y que generalmente son distribuidos a grandes audiencias a través de la industria de la música. Esto está en contraste tanto con la música culta, como con la música tradicional, las cuales normalmente se difunden académicamente o por vía oral, a audiencias locales, o más pequeñas.


La aplicación original del término fue adoptada en la década de 1880 en el período conocido como Tin Pan Alley en los Estados Unidos.[cita requerida]


Historia

Hasta finales del siglo XVIII, en Europa, las dos grandes corrientes musicales que había eran la que actualmente conocemos como música clásica, de tradición escrita y vinculada a la aristocracia, y la música folclórica (por entonces música popular), de tradición oral y vinculada a una población fundamentalmente rural.


Esta dualidad artística, que no hacía sino reflejar la clara división
social y cultural del público, empezará a cambiar con el desarrollo de
la Revolución Industrial. En países como Reino Unido y Francia,
el crecimiento de las ciudades, la burguesía y el florecimiento de una
clase media urbana interesada en la cultura, promueven la aparición de
espectáculos músico-teatrales dirigidos a este público.40​ ​
Estos espectáculos se representarán de forma regular en lugares como
las tabernas, jardines y salones de baile de Londres, o los teatros y
los café-concert de París, y serán el caldo de cultivo para la
creación y divulgación de canciones y otras composiciones que irán
conformando una nueva corriente, la música popular urbana. Los primeros
espectáculos de este tipo son el ballad opera y el music hall en el Reino Unido, el teatro de variedades y el vaudeville en Francia, y un tiempo después el minstrel show en EE. UU. A éstos se sumarían en las siguientes décadas nuevos formatos de espectáculos de variedades como el cabaret, la revista, el burlesque, etc.


Junto a este desarrollo del mundo del espectáculo se produce también
un progresivo acercamiento de la música a los hogares de la gente,
basado por un lado en el abaratamiento de los instrumentos musicales, y por otro en una disponibilidad cada vez mayor de partituras creadas para el consumo doméstico. Este nuevo mercado permitió que muchos compositores,
que en épocas anteriores sólo podían trabajar bajo el encargo de una
institución religiosa o como empleados de una corte o un importante
mecenas, pudieran ahora convertirse en profesionales liberales. Sus
creaciones serán comercializadas por editoras musicales que se
encargarán también de tutelar los derechos de la composición. Ejemplos
de estas creaciones se pueden encontrar en los lieder
alemanes de Schumann o las canzonette italianas de Donizetti, para voz y
piano, en las cuales hay a menudo una estructura similar a la de muchas
canciones pop modernas. Un fenómeno similar ocurre en EE. UU. con la
industria musical del Tin Pan Alley —con fuertes raíces en folclore angloamericano— y su autor más conocido, Stephen Foster.


Por último, en la segunda mitad del siglo XIX también cobra fuerza la ópera ligera u opereta,
primero en París (con figuras como Jacques Offenbach y su popular
cancán), después en Viena (de donde surgieron los famosos valses de los
Strauss) y Londres. En España también se practicó el género de la
opereta, bajo el nombre de zarzuela.


Siglo XX

Aunque los estilos de música popular del XIX seguirán teniendo
vigencia durante el siglo XX (especialmente en la primera mitad), el
nuevo siglo se va a ver sacudido por dos grandes movimientos musicales
de repercusión internacional: el jazz (en la primera mitad del siglo) y el rock
(en la segunda mitad). Ambos tienen su origen en EE. UU. y ambos están
fuertemente influidos por la música de la población negra.


Los estilos de la música popular occidental del siglo XIX, que se
nutrieron tanto de fuentes cultas como folclóricas, siguieron su
desarrollo en el siglo XX paralelamente a la aparición de las nuevas
corrientes como el jazz o el rock.


Hasta la década de 1960, en el terreno vocal prevaleció la canción ligera
popularizada por los espectáculos de variedades y por los comienzos de
la radio y del cine sonoro, conservando ciertos caracteres propios en
cada país. Así ocurrió con el pop tradicional estadounidense (con creaciones de Cole Porter, George Gershwin o Irving Berlin), la canción francesa o "chanson" (con artistas como Edith Piaf o Jacques Brel), la canción italiana (donde destaca la canción napolitana, con Renato Carosone) o la canción alemana (representada por el Kabarett y el Schlager). Igualmente sucede en España con la canción española, cuyo género más representativo es primero el cuplé y después la copla (con figuras como Concha Piquer, Antonio Molina y posteriormente Lola Flores o Rocío Jurado). Latinoamérica por su parte exportó géneros como el bolero (con Antonio Machín y otros) o los ritmos de baile tan populares como el tango (con Carlos Gardel), la rumba o el mambo.


En la segunda mitad del siglo los espectáculos de variedades entran
en franca decadencia, y aunque la canción ligera seguirá gozando de
notable popularidad hasta nuestros días, irá cediendo terreno −sobre
todo entre la gente joven− ante el avance de la moderna música pop/rock,
de la cual recibirá una considerable influencia llegando incluso a
confundirse con ella. El resultado es el género conocido como canción melódica, representada en el mundo hispano por artistas como Raphael, Julio Iglesias, Luis Miguel, Il Divo o el brasileño Roberto Carlos, mientras en el mundo anglosajón se pueden destacar las figuras de Frank Sinatra o Barbra Streisand.
Otros artistas destacables de esta etapa son los franceses Charles
Aznavour y Serge Gainsbourg, la griega Nana Mouskouri o el italiano
Domenico Modugno.


Señalar por último la pervivencia en todo el siglo XX de un género
mixto entre teatro, música popular y baile que, con orígenes en el XIX,
conservará su fortaleza hasta nuestros días: el musical. Con epicentro creativo en Broadway (Nueva York) y West End (Londres), de la mano de autores como Leonard Bernstein o Andrew Lloyd Weber,
el musical fructificó también en otras capitales europeas,
latinoamericanas y asiáticas, y tuvo su reflejo también en el séptimo
arte con adaptaciones o creaciones originales dentro del cine musical.


El pop y el rock



El rock and roll nació en los años 50 como una música animada y de ritmo rápido que surgía fundamentalmente de un maridaje interracial entre el rhythm and blues negro y el country blanco. Pioneros de este género fueron mayormente artistas de color como Chuck Berry o Little Richard, aunque también cantantes blancos como Bill Haley y especialmente Elvis Presley, que llevaría el fenómeno del rock and roll
a sus máximas cotas de popularidad. El nuevo género, que arraigó
fundamentalmente entre la gente joven, se combinaría en la década
siguiente con otros estilos de música popular dando lugar a una serie de
variantes conocidas genéricamente como rock, que terminarían expandiéndose por los cinco continentes.


En la década de los 60, las figuras dominantes del rock
primigenio americano tuvieron que ceder protagonismo ante el avance de
una nueva oleada de grupos británicos que habían recibido la influencia
del rock and roll. Surge lo que se denominaría como Invasión británica. Bandas como The Beatles, The Rolling Stones, The Who o The Animals, las cuales tuvieron respuesta en América con grupos como The Beach Boys o The Byrds, contribuirían notablemente a la evolución del rock y al surgimiento de la nueva cara de la música popular blanca: la música pop. Por otra parte, al final de la década artistas estadounidenses como Jimi Hendrix o The Doors
también jugarían un papel fundamental en el desarrollo de la música
rock. Al mismo tiempo, se consolidaron nuevas tendencias entre los
norteamericanos de color, como el soul y el funk, con la figura destacada de James Brown. Se produjo también en Estados Unidos un revival de la música folk con la canción protesta, representada entre otros por Bob Dylan.


Los años 70 vieron nacer nuevos estilos, como el hard rock (una variante del rock más dura y de guitarras eléctricas más distorsionadas), el reggae de origen jamaicano, el rock progresivo, el punk, el rap, la música disco (que dominó las pistas de baile), o los primeros pasos de la música electrónica en el ámbito de lo popular, donde despuntarán compositores como Jean-Michel Jarre o Vangelis. Al nivel más comercial, los mayores éxitos pertenecieron a artistas pop como Elton John o el grupo sueco ABBA. Al mismo tiempo alcanzaban repercusión internacional nuevos ritmos latinos como la salsa cubana o la bossa nova
brasileña, y, en distintas zonas del mundo, emergían estilos que
mezclaban elementos del pop/rock occidental con la música popular local
(así toman forma el Afropop, el rock latino, el J-Pop, el pop ruso, etc.). Por último, fue esta década la época dorada de la canción de autor en países del sur de Europa (España, Francia, Italia...) y Latinoamérica.


La incorporación de los sonidos sintetizados y la popularidad del
videoclip marcaron la estética de la música pop de los 80, donde
destacaron figuras como Michael Jackson o Madonna, junto a grupos pop-rock europeos de una nueva ola (New Wave) que buscaban sonidos alternativos, como U2 o The Police. En las discotecas, la música disco dejaba paso a la música electrónica de baile como el post-disco, el house o el techno. Entre los amantes de la música lenta y relajante se consolidaba el new age y, en el otro extremo del espectro musical, el heavy metal alcanzaba su mayor popularidad a ambos lados del Atlántico.


En los años 90, el grunge de Nirvana y el rock alternativo comparten protagonismo con el britpop de Blur y Oasis en las listas de éxitos, mientras la escena dance, vinculada a las pistas de baile, desarrolla una cada vez más variada prole de subgéneros electrónicos (trance, drum and bass, chill-out...). Una multiplicación similar se consolida desde la década anterior en el ámbito del heavy metal, con derivaciones como el thrash metal (liderado por la banda Metallica)
y otros subgéneros como el metal progresivo o el death metal. Con todo,
las ventas de discos en esta década estarán lideradas por artistas
musicalmente más conservadores como Mariah Carey y otras estrellas angloamericanas del pop melódico.


La música popular entra así finalmente en el siglo XXI con un ya
amplio bagaje a sus espaldas, caracterizado por la multitud de géneros y
estilos que han ido tomando forma década tras década, y conformando un
extenso y variado cuerpo de música apreciado por gente de distintos
gustos, edades, ideologías y extracciones sociales a lo largo y ancho de
todo el mundo.


Notas


  • Autores como Robert Goffin (Nouvelle histoire du jazz, Bruselas, 1948) o André Hodeir (Introduction a la musique de jazz, París, 1948), aseguran que el cornetista Manuel Pérez ya era un músico conocido cuando Bolden alcanzó la fama, por lo que no sería el primero.

    1. Cool,
      en inglés, no tiene aquí una traducción directa; puede significar en
      este contexto, "tranquilidad", "calma", "sosiego"..., aunque también se
      utilizaba en el argot jazzístico para referirse a lo que "estaba de
      moda"

    Referencias


    Bibliografía

    Enlaces externos

    Menú de navegación


  • El piano o la guitarra quedaban liberados en el bop de su función de marcaje rítmico.


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